Detenido en Zaragoza un hombre que agredió y retuvo a un sacerdote para exigirle dinero
Detenido en Zaragoza un hombre con antecedentes por robar y agredir a un sacerdote en su domicilio. Ingresó en prisión tras la investigación policial.
La Policía Nacional ha detenido en Zaragoza a un hombre como presunto autor de robo con violencia, robo con fuerza y hurto contra un sacerdote, al que habría agredido y retenido en su domicilio para obtener dinero. El arrestado, con cerca de medio centenar de antecedentes, ingresó en prisión por decisión del Tribunal de Instancia en funciones de guardia.
Los hechos comenzaron a finales de septiembre, cuando la víctima denunció la sustracción de una bandolera con su cartera, documentación personal y las llaves de su vivienda. Días después comprobó que alguien había entrado en su casa y le había robado 180 euros y dos teléfonos móviles. Como la puerta no presentaba signos de forzamiento, los investigadores plantearon que el autor pudo usar las llaves sustraídas.
El sacerdote señaló a un hombre que frecuentaba su parroquia y que había sido visto cerca de la sacristía en el momento de la desaparición de sus pertenencias. Según la denuncia, ese individuo acudía al templo para reclamarle dinero con actitud agresiva. El 5 de octubre, tras una discusión en la parroquia por las preguntas del párroco sobre los robos, el hombre se marchó y regresó tres horas después a la vivienda, donde, ocultando la mirilla, llamó al timbre y atacó a la víctima al abrir la puerta.
La investigación corrió a cargo del Grupo de Robos con Fuerza en domicilios de la Policía Nacional, que, con las gestiones practicadas y los datos aportados por el denunciante, identificó al presunto autor y obtuvo una orden de búsqueda y detención. El 22 de octubre una patrulla de Seguridad Ciudadana lo localizó y procedió a su arresto.
El caso pone de relieve la vulnerabilidad de quienes viven solos o ejercen labores pastorales en espacios abiertos al público, donde el acceso de personas conocidas puede facilitar delitos como este. Las autoridades deberán determinar en fase judicial la responsabilidad penal y las medidas cautelares, mientras la comunidad parroquial y la sociedad zaragozana siguen con atención un procedimiento que ha escalado de robos patrimoniales a agresiones físicas y amenazas.