Crónica Aragón.

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Aragón desactiva fase de emergencia del PROCIFEMAR tras mejorar la situación causada por las tormentas.

Aragón desactiva fase de emergencia del PROCIFEMAR tras mejorar la situación causada por las tormentas.

El día de hoy, Zaragoza se ha visto envuelta en un cambio significativo en la gestión de emergencias relacionadas con el clima. El Gobierno de Aragón ha decidido reducir el estado de emergencia del Plan Especial de Protección Civil ante Fenómenos Meteorológicos Adversos (PROCIFEMAR) de nivel 2 a fase de alerta, gracias a la mejora notable en las condiciones meteorológicas tras una serie de intensas lluvias y tormentas que afectaron a la región.

Este cambio de estatus se llevó a cabo en una reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), evento que fue presidido por el presidente de Aragón, Jorge Azcón. A esta cita asistieron importantes figuras del gobierno autonómico, como Roberto Bermúdez de Castro, consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública, y José Luis Bancalero, consejero de Sanidad, entre otros responsables de áreas clave en la gestión de estas emergencias.

También estuvieron presentes representantes de diversas instituciones y cuerpos de seguridad, como la AEMET, la Confederación Hidrográfica del Ebro, la Unidad Militar de Emergencias (UME), así como miembros de la Guardia Civil, Policía Nacional y Cruz Roja, quienes colaboraron en las tareas de seguimiento y respuesta ante la situación climática adversa.

Los consejeros han hablado sobre la evolución de las condiciones climáticas en las últimas horas, mencionando que, si bien la jornada comenzó con complicaciones, posteriormente las condiciones fueron mejorando. Esto llevó a la AEMET a levantar las alertas de nivel naranja en la comunidad, y solo se mantuvieron alertas de nivel amarillo en el Pirineo y ciertas áreas de Teruel.

Durante la jornada, numerosos puntos de Aragón experimentaron tormentas; sin embargo, gracias a la adecuada gestión de la crisis, no se reportaron situaciones de grave afectación. En el Bajo Aragón, aunque se activó un aviso de nivel rojo, este fue pronto desactivado a medida que la situación se estabilizaba, lo que demuestra la efectiva comunicación y precaución del gobierno hacia la ciudadanía. Se destacó la suspensión de un evento deportivo en MotorLand como una de las decisiones prudentes a tomar.

También se mostró preocupación por la seguridad de varios campamentos juveniles en el Valle de Tena. Afortunadamente, se tomaron medidas preventivas adecuadas: todos los jóvenes fueron resguardados en albergues o en instalaciones seguras como un helipuerto, gracias a la rápida acción de los monitores y la colaboración de la Guardia Civil.

En otro aspecto, se abordó el problema de un desprendimiento en una acequia en Pedrola, donde la UME realizó trabajos de limpieza que permitieron la restauración del cauce. Asimismo, las carreteras afectadas por inundación, como la A-122, han reabierto al tráfico, lo que facilita la normalización de la movilidad en la región.

Sin embargo, las lluvias han dejado su huella en diversas localidades, causando daños en infraestructuras como viviendas y garajes, y han requerido varios rescates en vehículos en la Ribera Alta. A pesar de las interrupciones en el suministro eléctrico y en el servicio ferroviario, la situación ha sido controlada y los servicios han sido restablecidos.

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha estado en contacto con los alcaldes de las áreas más afectadas para monitorear la situación más de cerca. Ante el pronóstico de mejora y la finalización de las intervenciones de la UME, se decidió avanzar hacia la fase de alerta del PROCIFEMAR, aunque se mantiene la vigilancia ante posibles tormentas en las próximas horas.

En términos de daños, Tarazona parece ser la localidad que ha sufrido las consecuencias más severas, con reportes de cultivos gravemente dañados. En respuesta a esta crisis, se prevé que el Ejecutivo aragonés solicite esta semana la declaración de la zona como gravemente afectada para poder gestionar adecuadamente los recursos necesarios para la recuperación.