Zaragoza incrementa su presupuesto para control de plagas en un 66%, adoptando tecnología en respuesta a cambios climáticos
El Ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado un aumento en su presupuesto anual para el control integral de plagas, pasando de 300.000 a 500.000 euros, en un contexto de incremento de incidencias debido al cambio climático. La nueva estrategia incluye tecnología en tiempo real y refuerzo preventivo para hacer frente a la proliferación de roedores, insectos y palomas en toda la ciudad.
Este incremento refleja una respuesta política ante los efectos del cambio climático en la ciudad, que ha llevado a un aumento de lluvias y temperaturas, favoreciendo la expansión de plagas urbanas. La gestión del servicio responde a una necesidad de modernización y mayor eficacia en la protección de la salud pública, en línea con las políticas municipales de sostenibilidad y bienestar ciudadano.
El nuevo contrato destaca la incorporación de un sistema digital de seguimiento en tiempo real, que permitirá registrar y analizar todas las intervenciones mediante una plataforma informática. Esta herramienta facilitará una planificación más eficiente y una respuesta inmediata, en un marco de mayor control y transparencia en la gestión.
Además, se establece un compromiso para actuar en un máximo de 24 horas ante avisos ciudadanos, con la posibilidad de intervenir en menos de una hora en casos prioritarios. La estrategia prioriza la prevención, especialmente en redes de alcantarillado y espacios públicos, mediante actuaciones periódicas en más de 33.000 registros y en parques, jardines y cauces fluviales.
El equipo encargado del control estará compuesto por nueve profesionales y contará con nuevos medios, como vehículos adaptados y equipos ecológicos. Se contempla también la intervención en propiedades privadas cuando exista riesgo para la salud, siguiendo procedimientos administrativos específicos.
Este esfuerzo se enmarca en una política más amplia de gestión urbana que busca adaptar las actuaciones a los retos del cambio climático, con un enfoque en la sostenibilidad y la salud pública. La colaboración ciudadana, mediante buenas prácticas en residuos y alimentación animal, será clave para potenciar los resultados.