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Sociedad 7 de Abril de 2026 · 13:48h 3 min de lectura

Vox denuncia retraso en la concertación del Bachillerato en Aragón y acusa al PP de excusas políticas

La diputada autonómica de Vox, Carmen Rouco, ha declarado que la decisión del Gobierno de Aragón de concertar el Bachillerato, prevista para el próximo curso y que inicialmente beneficiará a aproximadamente 1.900 familias, llega con un retraso de tres años. La propuesta, anunciada recientemente por la consejera en funciones, Tomasa Hernández, se limita a cubrir solo el primer curso, dejando pendiente la extensión a toda la etapa.

Este anuncio se produce en un contexto de tensiones políticas en Aragón, donde la coalición de Gobierno, liderada por el PSOE, enfrenta críticas desde la oposición y los partidos de derecha, como Vox, que acusan al Ejecutivo de falta de voluntad política y de justificar su retraso en problemas presupuestarios. La controversia refleja la lucha por el control de las políticas educativas y la influencia de las formaciones en decisiones clave.

Desde Vox, se señala que la concertación del ciclo completo de Bachillerato fue una promesa de la formación en la legislatura pasada, la cual fue incumplida por el anterior Gobierno del PP, que argumentaba falta de recursos. La diputada Rouco acusa al PP de haber priorizado proyectos ambientales y de cambio climático con fondos superiores a los 33 millones de euros, en detrimento de la educación.

Las declaraciones de Rouco también apuntan a una supuesta incoherencia en las declaraciones de la consejera Hernández, quien en 2025 condicionó la concertación a la disponibilidad presupuestaria en 2026, una promesa que, según Vox, ahora se ha incumplido sin explicación formal. La polémica refleja las tensiones existentes entre los partidos políticos en torno a la gestión educativa y el uso de los recursos públicos en Aragón.

Este debate se enmarca en un contexto político más amplio, marcado por la polarización en torno a las políticas educativas en la comunidad y la lucha por influir en la agenda pública. La controversia evidencia las dificultades de los diferentes actores para alcanzar acuerdos en un escenario político fragmentado, donde las promesas y las decisiones presupuestarias adquieren un peso estratégico.

En definitiva, la situación en Aragón refleja las complejidades de la gestión pública en un contexto de incertidumbre política, donde las promesas educativas se convierten en un campo de batalla entre distintas fuerzas y prioridades. La resolución de estas disputas será determinante para el futuro del sistema educativo en la región.

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