San Juan de la Peña reabre sus instalaciones tras el incendio de Riglos
San Juan de la Peña reabre tras el incendio de Riglos, con el Panteón Real ya devuelto al Monasterio Viejo tras su traslado al Museo de Huesca.
El conjunto monástico de San Juan de la Peña, en Huesca, reanuda este sábado su actividad habitual tras el cierre obligado por el incendio de las Peñas de Riglos, que se declaró el 10 de agosto y se prolongó hasta el 12 de septiembre. La reapertura incluye la hospedería, el servicio de restauración y cafetería, las visitas guiadas al Monasterio Viejo y el acceso al Monasterio Nuevo y a su Centro de Interpretación.
El contexto de la clausura explica la magnitud de la medida. Ante la amenaza directa de las llamas sobre la zona, el Gobierno de Aragón trasladó el 13 de agosto los restos de los primeros reyes aragoneses y de otros miembros del linaje real al Museo de Huesca. Ese patrimonio funerario, de enorme valor histórico, era la pieza más sensible del enclave y motivó una actuación de protección preventiva que condicionó todo el calendario del espacio.
Durante el puente, los horarios serán amplios: de 10.00 a 14.00 y de 15.30 a 19.00 horas el sábado, de 10.00 a 17.00 el domingo y de 10.00 a 14.00 el lunes. Después, y hasta marzo, el horario se reducirá a 10.00-14.00 entre semana y los domingos, y a 10.00-17.00 los sábados.
La reapertura coincide con el cierre invernal del alojamiento, que se extenderá de noviembre a marzo. Durante esos meses, las 25 habitaciones de la hospedería no estarán disponibles para pernoctar. La decisión responde a la estacionalidad habitual del establecimiento y no a la emergencia de agosto.
La vuelta del Panteón Real al Monasterio Viejo tiene un significado simbólico añadido. El pasado lunes, el Gobierno de Aragón devolvió allí los restos regios, cerrando el paréntesis abierto por el incendio. Para el sector turístico de la zona, la recuperación del enclave supone recobrar un foco de atracción clave en la temporada otoñal.
Mirando hacia adelante, la reapertura plantea la cuestión de cómo gestionar el riesgo de incendio en el entorno natural de Riglos y de otros espacios patrimoniales del Pirineo aragonés. La experiencia de este verano apunta a la necesidad de protocolos de evacuación del patrimonio que puedan activarse con rapidez en futuras emergencias.