Las organizaciones agrarias exigen medidas estructurales ante el incremento de costes en Aragón
Las organizaciones agrarias aragonesas, como ASAJA, ARAGA, UAGA y UPA, han convocado una protesta en Zaragoza para exigir soluciones duraderas. En la movilización, más de un centenar de agricultores y ganaderos demandaron políticas que garanticen la rentabilidad del sector, debido al aumento de costes relacionados con combustibles y fertilizantes. La protesta se llevó a cabo frente a la Delegación del Gobierno, en la plaza del Pilar.
El contexto político en Aragón y en España se caracteriza por una actual crisis agrícola, impulsada por decisiones políticas nacionales y europeas que han afectado la economía rural. La guerra en Ucrania y las tensiones en el estrecho de Ormuz han contribuido a la escalada de precios en energías y alimentos, complicando la situación del sector primario. La falta de medidas estructurales por parte de las administraciones ha generado una percepción de abandono en el ámbito agrícola.
Las implicaciones para el sector agrícola aragonés son graves. Se estima que hasta el 40% del cereal de secano podría no sembrarse esta campaña, si no se encuentran soluciones sostenibles. Además, la pérdida de explotaciones afecta no solo a la economía rural, sino también a la cadena de producción y distribución agrícola, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria. La rentabilidad y la supervivencia de muchas explotaciones están en juego.
Desde la perspectiva política, las organizaciones demandan una colaboración más estrecha entre administraciones autonómicas, nacionales y europeas. Reclaman cambios en las políticas de ayudas y en la regulación del mercado para hacer frente a la escalada de costes. La situación refleja una necesidad urgente de reformas que fortalezcan el modelo agrícola, especialmente el de las explotaciones familiares, que representan el 95% en Aragón.
En un escenario de incertidumbre, el sector agrícola aragonés pide que se establezca un marco estable y a largo plazo. La tendencia actual de incremento en los costes, unido a la falta de apoyo estructural, amenaza con reducir la superficie sembrada y elevar los precios de los alimentos. La recuperación y sostenibilidad del sector dependerán de la capacidad de las administraciones para implementar medidas que aseguren su viabilidad futura.
El futuro del campo aragonés está condicionado por decisiones políticas y por la capacidad de implementar reformas que protejan a los agricultores y ganaderos. La necesidad de un modelo más competitivo y resiliente se hace cada vez más evidente. La atención a esta problemática en el ámbito político será clave para definir la viabilidad a largo plazo del sector agrícola en la región.