El sector de carburantes en Aragón pide medidas fiscales ante subida de precios
Las estaciones de servicio de Aragón advierten sobre un incremento en el precio de los carburantes que podría superar los 24 céntimos por litro para gasóleo y más de 6 céntimos para gasolina. La Asociación Aragonesa de Vendedores al por menor de Combustibles (ASAVECAR) solicita al Gobierno medidas fiscales urgentes para evitar un impacto negativo en consumidores y empresas.
El aumento en los costes de gasolinas y gasóleos responde a una tendencia alcista en los mercados internacionales, particularmente en productos refinados, pese a que el precio del crudo Brent se mantiene en ascenso. La situación genera tensión en un sector clave para la movilidad y la economía aragonesa, que opera con márgenes ajustados y una alta sensibilidad a la volatilidad de precios.
Desde ASAVECAR, se subraya que si no se adoptan medidas antes del 1 de octubre, el aumento en el precio final puede afectar tanto a los consumidores como a profesionales que dependen del transporte. La organización pide reactivar instrumentos fiscales que estuvieron vigentes en meses pasados y explorar nuevas opciones para mitigar el impacto.
En este contexto, la petición incluye la reducción transitoria del Impuesto Especial sobre los Hidrocarburos (IEH), con el objetivo de aliviar la presión sobre el precio final de los carburantes. La iniciativa busca evitar una caída en el consumo y proteger la actividad del sector, que también enfrenta márgenes estrechos y una competencia marcada por la volatilidad.
El contexto político actual en España, marcado por la incertidumbre económica y la tensión en el mercado energético, complica la aprobación de medidas inmediatas. La comunidad autónoma de Aragón, junto con el sector, demanda respuestas rápidas que permitan mantener la estabilidad del sector en un escenario de alta fluctuación internacional.
De cara al futuro, la situación evidencia la necesidad de políticas coordinadas que aborden la dependencia energética y promuevan alternativas sostenibles. La demanda del sector aragonés refleja también una preocupación más amplia por la vulnerabilidad de la economía local ante cambios en los precios internacionales y decisiones regulatorias nacionales.