El retorno del Pirineo concentra la mayor congestión en las carreteras aragonesas durante la Semana Santa
El domingo de Resurrección en Aragón ha registrado un volumen de aproximadamente 795.000 desplazamientos en las vías de la comunidad desde que inició la Operación Retorno el 1 de abril, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). La circulación general se ha desarrollado con normalidad, salvo en puntos críticos como la A-23 en Sabiñánigo y Lanave, donde se registraron retenciones desde el mediodía debido a las obras en curso y la reducción de carriles.
Este fenómeno se ha producido en un contexto de aumento de las restricciones presupuestarias y cambios en la gestión de infraestructuras por parte del Gobierno de Aragón, que en los últimos años ha priorizado la financiación de proyectos de transporte en otras áreas frente a las inversiones en el mantenimiento y mejora de las carreteras convencionales. La situación ha generado preocupación entre los profesionales del sector y los responsables políticos, ante la posible afectación en la seguridad vial y la movilidad en zonas de alta densidad turística y de esquí en la provincia de Huesca.
El final de la temporada de esquí en estaciones como Aramón ha concentrado gran parte del tráfico en la zona del Pirineo, agravando las congestiones en la A-23, especialmente en los tramos en obras. La infraestructura de esta vía, que conecta Aragón con el sur de Francia, continúa afrontando problemas por la falta de desdoblamiento completo y por las obras en marcha en el tramo de Jabarrella y Lanave, que obligan a circular en fila de uno y generan colas en los horarios punta.
El incremento de desplazamientos y las retenciones durante estos días ponen en evidencia la necesidad de una planificación más eficiente en la gestión del transporte y de las infraestructuras, en un contexto donde las decisiones políticas recientes han reducido los fondos destinados a modernización y mantenimiento de las carreteras. La coordinación entre administraciones y la inversión en mejora de la infraestructura son claves para evitar que estas situaciones se repitan en futuras operaciones de retorno.
Desde la dirección de Tráfico recomiendan extremar las precauciones en circulación, especialmente en carreteras secundarias y zonas urbanas donde la siniestralidad es mayor. La alta incidencia de salidas de vía, muchas relacionadas con distracciones y exceso de velocidad, refleja la necesidad de reforzar campañas de concienciación y vigilancia, especialmente en un momento en que las restricciones presupuestarias dificultan la supervisión efectiva.
En el contexto más amplio, estas congestiones y problemas en la movilidad reflejan las tensiones existentes en la política de infraestructuras en Aragón, marcada por un equilibrio precario entre las prioridades económicas y las necesidades de seguridad y modernización. La gestión del tráfico en temporadas de alta afluencia sigue siendo un desafío que requiere una estrategia integral que contemple tanto la inversión en infraestructura como en educación vial y coordinación institucional.