Aragón prevé crecer un 2,0% del PIB en 2027 y reducir el paro al 7,4%
El Gobierno de Aragón prevé un crecimiento del PIB del 2,0% en 2027 y un paro del 7,4%, con escenarios alternativos y riesgos regulatorios.
La economía aragonesa prevé crecer un 2,0% en 2027 y cerrar 2026 con un avance del PIB del 2,4%, según anunció este miércoles en rueda de prensa la consejera de Economía, Competitividad y Empleo del Gobierno de Aragón, Eva Valle. El Ejecutivo autonómico también estima que la tasa de paro se sitúe en el 7,4% al cierre de 2027, frente al 9,2% actual.
La consejera describió la situación regional como de «fortaleza relativa». Según su exposición, la comunidad sigue creando empleo desde 2023 y sus indicadores sociales superan la media nacional, pese a un entorno internacional marcado por la volatilidad de los mercados energéticos y un menor dinamismo de la Unión Europea.
El diagnóstico del Gobierno aragonés se apoya en cuatro pilares: las exportaciones, la construcción, el empleo y una estructura productiva cada vez más diversificada. En el caso de la construcción, el sector registra una tasa de paro del 2,6% y una creciente demanda de mano de obra. La industria, por su parte, sostiene su actividad en alimentación, logística, automoción y bienes de equipo, con un aumento acumulado de las exportaciones del 3,9%.
Las implicaciones de estas previsiones van más allá de la cifra macroeconómica. La necesidad de atraer mano de obra cualificada aparece como un condicionante para materializar las inversiones previstas, un reto que la administración autonómica asume como prioritario. Asimismo, el Ejecutivo destaca que la inflación se modera ligeramente en Aragón respecto a la media española, algo que atribuye al peso de su industria y a su carácter de economía abierta.
El escenario central no es el único que maneja el Gobierno. La Dirección General de Política Económica contempla una hipótesis desfavorable, con un crecimiento del 0,6% en 2027, asociada a tensiones geopolíticas, encarecimiento energético, condiciones financieras restrictivas y riesgos regulatorios. En el lado opuesto, un escenario más optimista apunta a un crecimiento más dinámico si se aceleran las inversiones y bajan los tipos de interés.
Un elemento político relevante es el proyecto de real decreto sobre centros de datos. El escenario central asume que esta normativa no se aprobará, y la consejera advirtió de que cambiar las reglas a mitad de camino perjudica la imagen del país y añade un riesgo adicional para la inversión. La previsión regional queda así condicionada a decisiones normativas del Gobierno central.
En conjunto, el Ejecutivo aragonés presenta sus proyecciones como prudentes y dentro del rango de los principales servicios de estudios. El reto de los próximos ejercicios será confirmar si la mejora del empleo y la resistencia industrial se consolidan frente a unos riesgos que, según la propia consejera, siguen presentes en el horizonte.