Entusiasmo y cautela en la Ruta del Tambor y el Bombo ante una Semana Santa que combina tradición e innovación tecnológica.
TERUEL, 29 de marzo. Los habitantes de los nueve municipios que conforman la Ruta del Tambor y el Bombo en la provincia de Teruel --que son Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén-- viven con una mezcla de nerviosismo y emoción ante la llegada de la Semana Santa, un tiempo en el que la tradición y la familia se entrelazan de forma única. En esta ocasión, los festejos de 2026 contarán con una novedad significativa: la incorporación de una inteligencia artificial (IA) diseñada para enriquecer la experiencia de los visitantes y profundizar en la comprensión de esta importante tradición.
Fernando Jesús Galve, presidente de la Ruta, comunicó a Europa Press que los días de Semana Santa son de suma importancia para la comunidad. Este evento, que ha sido reconocido como Fiesta de Interés Turístico Internacional, no solo es una celebración que perdura a lo largo de los siglos, sino que también representa un tiempo de reencuentro para muchos que han dejado su hogar: "En el Bajo Aragón, la gente regresa a casa para Semana Santa, no en Navidad", aseveró.
Según Galve, "la Semana Santa es una celebración que nos reúne con seres queridos, un periodo en el que las calles y plazas se llenan de vida, golpes de tambor y el compromiso de conservar las tradiciones que nos fueron legadas por nuestros ancestros". El clímax de la celebración se alcanzará en la medianoche del Jueves al Viernes Santo, con la 'Rompida de la Hora', donde miles de baquetas y mazas harán vibrar los tambores, simbolizando el luto por la muerte de Cristo; exceptuando a Calanda, donde este ritual sucede al mediodía del día siguiente.
En los días previos a esta conmemoración, los habitantes se dedican a los ensayos finales, el cuidado de las túnicas y la preparación de los pasos de las cofradías, todos ingredientes fundamentales para la experiencia de la Semana Santa. La tradición del tambor y el bombo, que se remonta a siglos atrás, se actualiza con cada nuevo año, destacando en esta edición la llegada de 'Tambor.IA: Tradición que late con inteligencia', una herramienta virtual destinada a mejorar la interacción con los visitantes mediante una renovada página web.
Al escanear un código QR, los usuarios pueden interactuar con esta IA en múltiples idiomas, haciéndole preguntas sobre la Semana Santa y recibiendo respuestas fiables, ya que toda la información proviene de fuentes locales. Además, ofrece detalles prácticos sobre servicios disponibles en la región, como farmacias, restaurantes y alojamientos - establecimientos que verán su afluencia triplicarse o cuadruplicarse durante estas festividades, según Galve.
El presidente subrayó la esencia de esta celebración que, aunque tiene un fuerte componente religioso debido a la participación en cofradías y procesiones, se cimenta en una tradición arraigada en la comunidad: "Este legado fue reconocido como Interés Turístico Internacional, y su 'Rompida de la Hora' ha sido catalogada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Nuestros tambores y bombos rivalizan con las más importantes manifestaciones culturales del mundo".
Galve también mencionó algunas particularidades regionales: "En Alcañiz, no se lleva a cabo la Rompida y se utilizan solo tambores, los cuales requieren una destreza notable". Además, señaló que mientras la habitual vestimenta es de color negro, Alcorisa y Calanda optan por túnicas moradas, mientras que Alcañiz viste en azul celeste, reflejando las similitudes entre los pueblos a la vez que cada uno aporta su singularidad a la Semana Santa.
Aunque la 'Rompida de la Hora' destaca como el evento más mediático, no es el único; las localidades también son escenario de "majestuosas y respetuosas" procesiones donde las cornetas se funden con los tambores. Llama la atención el acto conocido como 'Fin de Redobles', que ha ido ganando popularidad, y que en La Puebla de Híjar se celebra con un silencio reverente al final de las festividades, marcando un emotivo cierre que anticipa el regreso del año siguiente.
Galve invitó a todos a participar activamente en esta Semana Santa, sugiriendo que se vistan con la túnica y se involucren en las celebraciones, o al menos que asistan para disfrutar de un evento realmente especial. La emoción también es palpable entre los cofrades y tamborileros locales, como Alejandro Caldú, quien forma parte de la Cofradía de Jesús Entrando en Jerusalén en Calanda, la más reciente, establecida en 1991. "Me inscribieron cuando nací; el tambor ha estado presente en mi familia durante generaciones", relató a Europa Press.
A su vez, Caldú subrayó la importancia de la tradición en su hogar: "Hemos heredado un tambor de mi tatarabuelo y, aunque los abuelos ya no lo tocan, hemos decidido nosotros, los más jóvenes, mantener viva la costumbre". Con cerca de 45 bombos y tres tambores en sus posesiones, la tradición sigue adelante, pues "es un momento del año en el que todos nos reunimos, al igual que en Navidad, independientemente de si se disfruta de tocar el tambor o no".
Para Caldú, esta celebración es un evento clave para los calandinos, y lamentó no haber asistido solo durante el año de la pandemia. A pesar de que la 'Rompida de la Hora' es conocida, su verdadera preferencia es el final del evento cuando, tras 38 horas de tocar, reina el silencio a las 14 horas del Sábado Santo, un instante cargado de emotividad que deja una sensación de vacío hasta el próximo año.
Sin embargo, los cofrades tendrán pronto una oportunidad de jubilar esa tristeza, dado que la Diputación de Teruel ha otorgado la Cruz de San Jorge, la más alta distinción de la provincia, a la Ruta del Tambor y el Bombo. "Es un reconocimiento que proviene de nuestra tierra, y aquí realmente se aprecia la labor realizada; nos sentimos muy orgullosos", apuntó Galve, anunciando que la ceremonia de entrega se llevará a cabo el 22 de abril, justo antes de la festividad de San Jorge, patrón de Aragón.