El Consejo de Gobierno de Aragón ha tomado una significativa decisión que elevará la consideración del yacimiento arqueológico de La Corona de San Salvador a la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC), específicamente como Conjunto de Interés Cultural en la Zona Arqueológica. Este yacimiento, situado en Sardas dentro del municipio de Sabiñánigo, Huesca, destaca por su relevancia histórica y cultural.
La protección de este patrimonio se enmarca en la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés, que define tres grados de protección: Bienes de Interés Cultural, Bienes Catalogados y Bienes Inventariados, siendo los primeros los más significativos tanto a nivel material como inmaterial. Dentro de los bienes inmuebles, existen distintas categorías, entre las cuales el Conjunto de Interés Cultural juega un papel clave al englobar diversas subcategorías según las características del bien.
La ley también establece que la declaración de un Conjunto de Interés Cultural puede extenderse al entorno del bien, permitiendo que se defina un perímetro que proteja sus valores ante posibles alteraciones externas. Esta consideración es esencial para salvaguardar la integridad del yacimiento y los hallazgos asociados.
La Corona de San Salvador, que remonta sus orígenes a la época romana, se extiende por aproximadamente 3,8 hectáreas en el cerro donde se localiza. Este sitio es un testimonio de la historia imperial, abarcando desde el siglo I hasta el V d.C. La relevancia de este yacimiento ha crecido gracias a las campañas de excavación realizadas desde 1989, que han aportado un conocimiento más amplio sobre la villa y sus estructuras.
Desde su descubrimiento en 1981, cuando se publicó información sobre una inscripción funeraria hallada en el área, el yacimiento ha revelado una rica diversidad de materiales arqueológicos. Entre ellos destacan cerámicas romanas, como la terra sigillata, así como útiles que evidencian actividades agrícolas de gran envergadura.
Las excavaciones han mostrado resultados variados, con hallazgos significativos en varias zonas. En el sector sur, se encontraron un muro y un hogar, mientras que el área norte reveló las termas de la villa, lo que sugiere un nivel de sofisticación en la vida cotidiana de sus habitantes. La investigación ha permitido recuperar no solo materiales cerámicos, sino también metálicos, como monedas y útiles de aseo, que aportan valiosa información sobre la vida en tiempos romanos.
Las muestras recuperadas indican el notable nivel de explotación agrícola de la zona y muestran influencias de diferentes regiones del Imperio, lo que sugiere una activa red comercial. Este patrimonio arqueológico no solo enriquece el legado histórico de Aragón, sino que también subraya la importancia de su protección y conservación para las futuras generaciones.
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