El Gobierno de Aragón debe regular las actividades extraescolares para proteger al profesorado
STEA exige al Gobierno de Aragón una normativa que garantice la protección jurídica del profesorado en actividades extraescolares tras un caso de fallecimiento en viaje escolar.
Redacción · Crónica Aragón
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El Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza de Aragón (STEA) ha exigido al Ejecutivo autonómico la creación de una normativa específica que garantice la seguridad jurídica y laboral del profesorado en actividades complementarias, especialmente en viajes de estudios. La demanda surge tras el caso del fallecimiento de un alumno en un viaje a Bélgica, que ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del personal docente ante la ausencia de protocolos claros. La reivindicación del sindicato busca delimitar responsabilidades y ofrecer protección jurídica a los profesores, quienes asumen en muchas ocasiones responsabilidades que no les corresponden por falta de regulación. La propuesta incluye la definición de protocolos autonómicos para viajes escolares y actividades internacionales, buscando reducir la indefensión del profesorado ante posibles incidentes y procesos judiciales. Desde STEA alertan que la falta de un marco normativo afecta la organización de actividades extraescolares, perjudicando la calidad educativa y la participación del alumnado en experiencias internacionales. La iniciativa política también responde a un contexto en el que la precarización y la incertidumbre jurídica dificultan la planificación de programas complementarios en los centros públicos aragoneses. La demanda del sindicato se enmarca en un escenario de debate sobre la protección de derechos laborales y la calidad del sistema educativo público, en un momento en que las políticas educativas están bajo tensión por decisiones que priorizan la privatización y la austeridad. La propuesta del sindicato apunta a fortalecer los mecanismos de protección y a promover un modelo de actividades educativas seguras y de calidad, en línea con los principios de una educación pública inclusiva y democrática. En el contexto político, la exigencia de STEA refleja la necesidad de fortalecer la regulación del sector educativo ante los desafíos de una Administración que, en ocasiones, prioriza intereses económicos y de mercado sobre la protección social y laboral del profesorado.