Crónica Aragón.

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Conflicto en Zaragoza por celebración venezolana y manifestación antiestadounidense.

Conflicto en Zaragoza por celebración venezolana y manifestación antiestadounidense.

El 3 de enero, Zaragoza se convirtió en el escenario de una notable confrontación entre dos colectivos con posiciones diametralmente opuestas. La icónica plaza de España se vio invadida por un ambiente de tensión a medida que un grupo numeroso de venezolanos celebraba el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro tras una serie de intervenciones estadounidenses, así como una protesta en contra del "imperialismo yanqui" en la región. A pesar de las diferencias en sus agendas, no se registraron incidentes de gravedad durante el evento.

A partir de la tarde, los residentes venezolanos en la ciudad empezaron a congregarse en la plaza, donde exhibían banderas de su país y celebraban lo que consideraban un triunfo en su lucha por la libertad. La atmósfera festiva contrastaba con la convocatoria de otro grupo que protestaba contra la intervención estadounidense, generando un cruce de manifestaciones que, a pesar de estar marcadas por una impresionante presencia policial, se mantuvieron pacíficas.

Los venezolanos, en un intercambio verbal activo, expresaron su descontento hacia los participantes de la otra manifestación, afirmando que estos no podían entender las adversidades que enfrentan en su país, a menudo refiriéndose a la escasez de recursos básicos como agua y alimentos. En el extremo opuesto, los manifestantes contrarios a la intervención denunciaron al presidente Trump y corearon consignas que rechazaban la injerencia extranjera, mientras algunos lucían también banderas venezolanas.

La intervención de la Policía Nacional se hizo necesaria para organizar a los grupos, reubicando a los venezolanos a un lado de la plaza para dar paso a los manifestantes que habían recibido autorización. A pesar de este despliegue, algunos venezolanos decidieron permanecer en la zona, enfrentándose a gritos de acoso que incluían términos despectivos como "vendepatrias" y "traidores".

María Salinas, una de las venezolanas presentes en la manifestación, compartió su jubilosa reacción ante los recientes acontecimientos, subrayando que, por fin, podían sentirse libres después de tantos años de sufrimiento. Aunque anhela regresar a su tierra, admite que su partida fue forzada y que el futuro inmediato es incierto, afirmando que lo importante es que Maduro ya no continuará en el poder, lo que representa un motivo de orgullo.

A pesar de su celebración, Salinas expresa su preocupación: ninguno de los venezolanos quiso que esta liberación se produjera bajo la sombra de una intervención estadounidense. Reconoce que, aunque se logró un cambio, había temores sobre las intenciones subyacentes de Estados Unidos. Al mirar hacia el futuro, insiste en que es fundamental que ningún exmiembro del gobierno de Maduro permanezca en el liderazgo, considerando que todos son responsables de la crisis actual que vive Venezuela.

En un tono emotivo, Germain, otro manifestante que ha conocido principalmente la vida bajo el chavismo, relata su angustia por la situación en su país. Ha descrito cómo la noticia del derrocamiento fue agridulce, despertando en él esperanzas que había creído perdidas. Consciente de la difícil realidad que enfrenta su familia, comparte su anhelo de un futuro mejor para las nuevas generaciones, al mismo tiempo que critica la incapacidad del actual gobierno para proporcionar necesidades básicas.

Del otro lado, Mercy Rojas de Colombia expresó su tristeza por los recientes acontecimientos en Venezuela, subrayando la amenaza que representa el "imperialismo" en toda América Latina. A pesar de su rechazo a Maduro, advierte sobre la ineficacia de las intervenciones externas y defiende que los cambios deben ser impulsados por los propios venezolanos, dentro de un marco de respeto al derecho internacional. Su preocupación también se extiende a su patria, donde teme que el proceso electoral de este año pueda ser manipulado, alertando sobre el ascenso de candidatos de izquierda que podrían llevar a un escenario similar al de Venezuela.