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Aragón 25 de Marzo de 2026 · 15:15h 3 min de lectura

Concluye la restauración del Cristo Yacente en Borja gracias al plan de la DPZ.

El próximo jueves a las 19:00 horas, se llevará a cabo un evento especial en la Colegiata de Borja donde se revelarán los resultados de un trabajo significativo en la restauración de un bien patrimonial. Este evento promete ser un punto de encuentro para los amantes de la cultura y la historia local.

La culminación del proyecto de restauración del Cristo Yacente, que se encuentra en la Ermita del Sepulcro de Borja, es una de las 49 obras contempladas en un ambicioso plan de la Diputación de Zaragoza para los años 2025-2026. Este esfuerzo en la preservación del patrimonio histórico-artístico ha recibido una inversión que supera los 2,8 millones de euros, subrayando la importancia de la cultura en nuestra sociedad.

La empresa Antique fue la encargada de llevar a cabo la restauración del Cristo Yacente, la cual se adjudicó por un presupuesto de 9.300 euros. Este proyecto ha sido financiado mayoritariamente por la Diputación de Zaragoza, que ha asumido el 60% del costo, mientras que el Ayuntamiento de Borja ha contribuido con el 40% restante.

El alcalde de Borja, Eduardo Arilla, ha destacado la importancia de continuar invirtiendo en la conservación del patrimonio de la localidad. Según él, estos esfuerzos son fundamentales no solo como referencias culturales, sino como elementos esenciales de la identidad comunitaria. En este caso particular, la restauración ha sido posible gracias al apoyo significativo de la Diputación a través del plan mencionado anteriormente.

La obra, atribuida a Gregorio de Mesa Martínez, es una escultura excepcional realizada en barro cocido y policromado. Esta pieza, reconocida por su calidad artística, evidencia las influencias de la formación académica del autor en Francia, así como su destreza en el modelado y la representación de proporciones.

La representación del Cristo Yacente se muestra de manera serena, con la cabeza apoyada en una almohada doble y cubierto por un paño de tonalidad blanco asalmonada, transmitiendo una imagen de paz y dignidad. La escultura fue concluida en 1699 y se instaló en su actual ubicación en la Ermita, a pesar de que su base presentaba algunos problemas, como una grieta longitudinal que amenazaba su estabilidad.

Durante la evaluación del estado de la pieza, se identificaron múltiples problemas, entre ellos una fractura en el dedo índice de la mano izquierda y el deterioro de la policromía, que obligaron a realizar una intervención urgente para preservar esta obra de arte. La limpieza también reveló suciedad acumulada y una erosión evidente que demandaban atención inmediata.

Los restauradores llevaron a cabo una serie de pruebas y análisis para establecer el alcance de la restauración, que incluyó la limpieza del soporte de madera, la eliminación de materiales no deseados como plastilina y cera, y la fijación de la pintura. Se procedió, además, a reconstruir partes dañadas de la escultura, garantizando la coherencia estética de la obra.

El proceso culminó con la reintegración cromática y el barnizado de la superficie, asegurando que el Cristo Yacente recupere su esplendor original. La pieza restaurada estará disponible para el público a partir del evento del jueves en la Colegiata de Borja, donde se esperan honrar los esfuerzos por preservar el patrimonio cultural local.

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