Chueca celebra la Semana Santa con vibrantes ritmos de tambores y carracas.
El pasado sábado, la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, se unió a la celebración anual del pregón que marca el inicio de la Semana Santa en la ciudad. Este año, el honor de dar el pregón recayó en Jorge Gracia Pastor, un destacado cofrade y divulgador, quien proclamó el evento en un ambiente cargado de emoción. La alcaldesa marchó junto a las 25 cofradías que, con sus instrumentos, llevaron un mensaje de devoción a todos los residentes de Zaragoza, recorriendo los rincones del casco histórico.
La plaza del Pilar fue el escenario principal del pregón, al que asistieron figuras importantes como María Navarro, presidenta de las Cortes de Aragón, y Tomasa Hernández, consejera de Cultura del Gobierno de Aragón. También se contó con la presencia del arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, junto a representantes de la Junta Coordinadora de Cofradías, Ignacio García Aguaviva y Jesús García Berenguer.
Chueca destacó que estos días son una oportunidad para que Zaragoza revele su esencia, donde la fe y el arte fusionan sus caminos, mostrando una ciudad que equilibra la tradición con la modernidad. “Zaragoza es un lugar que no solo acoge la Semana Santa, sino que la vive intensamente, con sonoridades de tambores y bombos que resuenan en sus calles”, manifestó.
Además, la alcaldesa argumentó que la Semana Santa se establece como un motor económico vital para la región, generando tras las Fiestas del Pilar, unos 62 millones de euros, lo que subraya su importancia para la economía local.
Con una historia que se remonta a la Edad Media, este evento no solo es significativo por su profundo sentido religioso, sino también por su legado cultural, histórico y artístico. Las procesiones, que se extienden a lo largo de nueve días, desde el Sábado de Pasión hasta el Domingo de Pascua, confieren a Zaragoza un atractivo turístico notable, atrayendo a visitantes de diversas comunidades.
A lo largo de su historia, Zaragoza sufrió grandes pérdidas durante las guerras napoleónicas, lo que llevó a la desaparición de casi todos los pasos procesionales, salvo el Santo Cristo de la Cama. Sin embargo, la Hermandad de la Sangre de Cristo se dedicó a reponer estas imágenes en el siglo XIX, involucrando a escultores locales en el proceso de creación.
En el surgimiento de nuevas cofradías desde 1937, muchas de ellas han buscado enriquecer el patrimonio procesional, encargando obras a artistas de renombre, lo que ha dado lugar a una variedad de estilos que enriquecen la oferta artística de la Semana Santa zaragozana.
Existen en total veinticinco cofradías en Zaragoza, cada una representando diferentes aspectos de la Pasión de Cristo. La más joven, fundada en 2017, es la del Jesús de la Soledad, que ha añadido vigor a esta tradición tan arraigada. Durante esta semana, los zaragozanos pueden disfrutar de hasta 53 procesiones que exhiben la gran diversidad cultural de la región.
El Jueves Santo es la jornada que concentra el mayor número de procesiones, con un total de catorce, entre las que resalta la del Santo Entierro, considerada una de las más significativas y que atrae a una gran multitud de devotos. Este evento, organizado por la Hermandad de la Sangre de Cristo, representa un auténtico recorrido emocional y cultural por el centro de la ciudad.
Las procesiones en Zaragoza se distinguen por su seriedad y rigor en la organización. El vestuario de los cofrades se caracteriza por su uniformidad y simbolismo religioso, lo que añade un carácter penitencial a este evento. La diversidad que se presenta a través de la variedad de cofradías también refleja la riqueza cultural de la región.
Uno de los sonidos emblemáticos de la Semana Santa en Zaragoza es el del tambor y el bombo, que han ganado protagonismo en las últimas décadas, y que hoy en día se han convertido en un símbolo de la identidad zaragozana. La incorporación de melodías tradicionales aragonesas durante las procesiones añade una capa de profundidad a esta celebración que muchos consideran su orgullo.
A lo largo de las procesiones, también se pueden escuchar cantos en forma de saeta o jota, los cuales realzan la solemnidad del evento. A menudo, estos momentos culminan en coros que embellecen el ambiente espiritual de la Semana Santa.
Participar en estas procesiones es también un recorrido por la rica arquitectura de Zaragoza, contemplando monumentos que van desde el mudéjar hasta la impresionante Basílica del Pilar. Esta combinación de fe y cultura ofrece a los visitantes una experiencia única, acentuada por la belleza nocturna de la ciudad, donde cada esquina se ilumina con una historia que contar.