ZARAGOZA, 15 de noviembre. Los ciudadanos de Zaragoza se están preparando para convertirse en actores clave en la producción y uso de su propia energía renovable, gracias a la formación de comunidades energéticas ideadas para apoyar un desarrollo urbano que sea verdaderamente sostenible. Este esfuerzo se alinea con el compromiso de la ciudad de alcanzar la neutralidad climática para 2030, un objetivo ambicioso que han establecido las autoridades locales.
Bajo el lema “La energía compartida”, el Ayuntamiento de Zaragoza lanza esta iniciativa en asociación con CIRCE-Centro Tecnológico, obteniendo recursos del programa Next Generation, una serie de ayudas europeas destinadas a proyectos que fomentan la transformación energética y la resiliencia urbana.
El financiamiento proviene del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) a través de la primera convocatoria de ayudas para las Oficinas de Transformación Comunitaria, cuyo propósito es promover la creación y dinamización de estas comunidades energéticas en el contexto del Plan de Recuperación de la Unión Europea.
La campaña de sensibilización está diseñada para familiarizar a los ciudadanos con la función de la Oficina de Transformación Comunitaria (OTC), que tiene como misión incentivar y facilitar la formación de comunidades energéticas, contribuyendo así a un proceso de descarbonización eficiente.
Las comunidades energéticas se configuran como agrupaciones de vecinos que, junto a gobiernos locales y pequeñas empresas, se organizan de manera voluntaria para gestionar, producir y consumir su propia energía renovable, lo que conlleva varios beneficios, entre ellos, la reducción de gastos en energía, la estabilidad de precios, y el fomento de un desarrollo económico más regional y sostenible, además de promover el empoderamiento de la ciudadanía.
Para dar a conocer la función de la OTC, se han llevado a cabo una serie de charlas y talleres informativos en diversos centros cívicos a lo largo de varios distritos, con el fin de involucrar a la comunidad en este transformador proceso y ofrecer respuestas adaptadas a sus necesidades locales.
Víctor Serrano, el consejero municipal de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, destacó la importancia de estas comunidades energéticas en el marco de un modelo de transición justo, enfatizando que el objetivo es que los ciudadanos tomen un papel activo en la generación y el consumo de energía.
Serrano también subrayó la intención del Ayuntamiento de estar al alcance de los ciudadanos, brindando información clara y asesoría técnica para que los proyectos de comunidades energéticas puedan ser viables y potencialmente subvencionables.
En la práctica, se comenzará a implementar este ambicioso plan en La Cartuja Baja, un barrio rural con un proyecto que ya ha alcanzado cierta madurez, y se proyecta la extensión de esta iniciativa a otros barrios rurales interesados en el autoconsumo.
El consejero aplaudió la creación de la OTC como una herramienta eficaz para brindar un entendimiento sobre la viabilidad de los proyectos energéticos y el asesoramiento necesario en todos sus aspectos, desde la gestión administrativa hasta las consideraciones financieras.
Se considera crucial que el autoconsumo energético gane protagonismo en el desarrollo de las ciudades, y que este modelo de generación sostenible también se implemente a nivel local, tesis que Serrano defendió con fervor, enfatizando que el ámbito de la OTC se enfocará en barrios rurales de menos de 5.000 habitantes, pero con la posibilidad de replicar la metodología a toda la ciudad.
La OTC ofrece sus servicios de manera gratuita, tanto en línea como de forma presencial, facilitando todo el acompañamiento necesario para crear y consolidar estas comunidades energéticas, asistidas por un equipo de más de 300 profesionales del CIRCE, que brindan apoyo integral para la gestión y desarrollo de estos proyectos.
Con una herramienta innovadora llamada ‘Communit-e’, se optimiza el funcionamiento y seguimiento de los datos energéticos, garantizando la transparencia y participación activa de los involucrados.
El proceso de creación de una comunidad energética inicia con la formación de un grupo motor de vecinos, asociaciones o pequeñas empresas dispuestas a liderar el proyecto. Una vez constituido legalmente, los participantes elaboran un plan técnico y económico, eligiendo la tecnología y los instaladores adecuados, para finalmente asumir la gestión continua de los recursos y el mantenimiento.
Serrano concluyó reafirmando el papel pionero del Ayuntamiento en iniciativas de eficiencia energética, mencionando que se han llevado a cabo 12 proyectos público-privados con una inversión de más de 36,6 millones de euros destinados a satisfacer las necesidades de infraestructura municipal, con el excedente disponible para beneficio ciudadano.
Por último, se ha realizado un estudio de las cubiertas de 181 edificios municipales, revelando que se podría instalar un total de 19,3 megavatios pico (MWp), que transformarían la energía solar en un recurso tangible para la comunidad, incluyendo proyectos significativos como la instalación de paneles solares en el cementerio de Torrero, que generará más de 5.228 kilovatios por hora al año.
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