• lunes 03 de octubre del 2022
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ParadaAsalto ofrece una Zaragoza imaginada por seis artistas

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ZARAGOZA, 15 Sep.

Las marquesinas del Tranvía de Zaragoza se transforman un año mucho más en un espacio lleno de arte y color, que conectan con la ciudadanía y les acompaña en sus recorridos diarios en su octava edición, merced a la colaboración de Festival Asalto y Tranvías de Zaragoza, con las áreas de Cultura y de Servicios Públicos y Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza.

En esta exhibe participarán siete artistas vinculados de forma directa con la localidad de Zaragoza. Ernesto Navarro, Raquel Jordana, Jorge Gecko, Laura Alloza, Héctor Vacui, Christina Healy y César Ordóñez.

El tema propuesto por Festival Asalto a estos siete ilustradores fué la localidad imaginada. Los ilustradores que pertenecen a esta octava edición de Parada Asalto nos detallan una reinterpretación de su localidad, sabiendo el color como un factor rico, de múltiples composiciones y opciones.

La edición nueva de Parada Asalto conformará el segundo jalón del programa del Festival Asalto 2022, realizando de conexión entre la exposición 'El Color de lo Público' estrenada el 2 de junio en el Centro de Historias de Zaragoza y que va a cerrar sus puertas el domingo próximo, 18 de septiembre, y las ocupaciones y también intervenciones murales que se van a llevar a cabo en el Barrio de Santa Isabel del 20 al 30 de octubre.

Este jueves, la vicealcaldesa y consejera de Cultura y Proyección Exterior, Sara Fernández, y la consejera municipal de Servicios Públicos y Movilidad, Natalia Chueca, han visitado ciertas proyectos expuestas con el aparato de Festival Asalto.

En la parada de César Augusto, la ilustradora zaragocí Laura Alloza decidió sacar el color a pasear por las calles, en donde este empieza a hacer texturas, estampados, y diferentes tonalidades hasta finalizar su cometido en una explosión de colores y elementos visuales que van a llenar la localidad de vida.

En plaza de España las interpretaciones gráficas de César Ordóñez, instructor de la Escuela de Arte de Zaragoza, se aproximan mucho más a un relato en clave de humor en donde un golpe de cierzo moviliza a la joven Dorotea, que deja su historia en blanco y negro, para terminar aterrizando en ZaragOZa, una localidad llena de color. El espectador va a reconocer inmediatamente los guiños y referencias al Mago de Oz --Los inmuebles de la Ciudad Esmeralda se semejan a la basílica de el Pilar, la Seo, o el hombre de hojalata no es otro que el caballero San Jorge--.

En la parada de plaza Aragón Christina Healy, de origen estadounidense, habitante en Zaragoza desde 2009, proporciona una visión artística vibrante, viva, lleno de diversión, energía y secreto.

En la Gran Vía ha intervenido Jorge Gecko, ganador de la última edición del letrero del Pilar, para quien las ciudades son ámbitos vivos y llenos de movimiento, pero más que nada son colores diferentes en todos y cada esquina que forman una paleta cromática en exactamente la misma armonía que sus ciudadanos. El tranvía se edifica como nexo entre ellos, la línea que comunica y vertebra estos ecosistemas complejos y que deja tras él ese color que los anega.

En la parada de Fernando el Católico el artista Héctor Vacui ha amado representar a ciudadanos de Zaragoza que cotidianamente se tienen la posibilidad de localizar en cualquier calle de la región. Personajes variados, con estilos y ropa llenos de color, plasmando distintas aficiones, profesiones, etnias, inspirados en los transeúntes que se cruza por la localidad, así sea aguardando al tranvía o tomando algo en una terraza de cualquier bar de la región.

Más adelante, en la parada de la plaza San Francisco, la artista Raquel Jordana busca representar el color mediante los 4 elementos de la naturaleza que conforman la localidad desde la magia que conforman los parques mediante la "tierra" y el quiosco de la música. El agua de nuestro río y la representación de exactamente la misma en la Expo con la torre del agua. El fuego y la pasión de todos los zaragozanos con el puente de piedra y el aire tan propio de la localidad que sopla mediante las torres del Pilar.

En la parada Emperador Carlos V ha intervenido otro instructor de ilustración en la Escuela de Arte de Zaragoza, Ernesto Navarro, quien ahonda en la sinestesia, una variación de la percepción que puede darse en un sujeto que es con la capacidad de oír colores, de ver sonidos o de ver texturas en el momento en que degusta algo. En sus ilustraciones refleja gráficamente la sinestesia, el resultado es una localidad llena de sonidos de distintas "colores" y "formas".

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