• martes 7 de febrero del 2023
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La DPZ invita a la pensar sobre el valor del agua mediante una exhibe fotográfica de Jesús Antoñanzas

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ZARAGOZA, 15 Dic.

La salón 4º Espacio de la Diputación Provincial de Zaragoza acoge, desde este jueves y hasta el próximo 22 de enero, el trabajo reportaje del fotoperiodista Jesús Antoñanzas 'El valor del agua', que reúne cincuenta de instantáneas tomadas durante 25 años y exhibe la situación que viven varios países gracias a la carencia de este recurso natural.

La exposición cuenta, mediante imágenes, la crónica de mucho más de diez países, como Ruanda, Ecuador, Mozambique, Guatemala, Honduras, Mauritania, El Salvador, Nicaragua, Panamá o Sudán.

La miembro del congreso de los diputados encargada de Desarrollo y Solidaridad Internacional de la DPZ, Elena García Juango, ha apuntado a lo largo de la presentación de la exhibe que este grupo de fotografías reclaman como en ciertos países no tienen la oportunidad de abrir el grifo y gozar de agua corriente.

García Juango ha señalado la necesidad del agua como "un bien que requerimos por salud y para la vida" en tanto que su sepa hace deshidratación o diferentes anomalías de la salud. Asimismo, ha subrayado la relevancia de la cooperación al avance y de que la población se sensibilice sobre que no todos y cada uno de los países tienen este recurso.

El creador de la exhibe, el fotógrafo Jesús Antoñanzas, ha complacido a la institución provincial, a la miembro del congreso de los diputados García Juango y al área Cultura, aparte de a su familia y amigos por impulsarle para realizar situación esta exhibe.

Esta exposición es un paseo geográfico y escencial, que exhibe la visión de distintas países con diferentes ocasiones y las fotografías reflejan el cambio climático, la expropiación, el hurto de los elementos o las ocasiones de vida en condiciones absolutamente bien difíciles, explicó su creador.

Este trabajo fotográfico, indicó Antoñanzas, es resultado del deber con todas y cada una la gente a las que ha retratado a lo largo de estos años. "Varios de ellos me afirmaron muéstralo en todos y cada uno de los sitios, que vean de qué manera vivimos y eso es verdaderamente lo único que me importa", ha asegurado.

"Hay un montón de personas que no le importan a absolutamente nadie, ni a sus gobiernos, ni a las instituciones de todo el mundo que pasan sobre ellos, les quitan sus elementos, su forma de vida, y muchas veces, les cuesta la vida", ha lamentado Antoñanzas, refiriéndose a todas la gente que protagonizan estas fotografías.

El fotoperiodista ha confesado que: "Lo más esencial es que aquellas personas luchan cada día, tienen sueños, pelean y yo me siento pequeño enfrente de esa gente".

Pese a que ninguna fotografía cambió una situación, "sí que generó conciencia y sensibilidad", ha sostenido, para añadir que, mediante esta recopilación de fotografías, se aúna a esos pequeños actos "que cambian la vida de estas personas". "En la exposición no dicen cuál es el valor del agua, eso debe decidirlo cada uno de ellos observando las fotografías", ha concluido.

Las imágenes reflejan de qué manera es la vida de la gente que no pueden entrar al agua bebible y los inconvenientes que padece la población por esta causa, como deshidratación y patologías entre aquéllas que están cólera, disentería o fiebre tifoidea. Al mismo tiempo, las mucho más de 50 fotografías reflejan otras realidades, como la situación de las mujeres en ciertos países, la pelea por hallar el agua, las secuelas del cambio climático o el fenómeno de la inmigración.

Las instantáneas están acompañadas por contenidos escritos que invitan a la reflexión, con oraciones como "La población Saharaui consume una media de diez litros por persona cada día, al paso que en un país como España, se consume cerca de 200 litros" o "El agua es lo que desplaza el planeta, pero en Sudán ahoga la vida". Asimismo, la exhibe cuenta asimismo con tres performances cerca de garrafas y botellas de agua, con las que se quiere llamar la atención de los visitantes.

La exposición puede visitarse de martes a sábado, en horario de 11.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 21.00 horas; y todos los domingos y festivos de 11.00 a 14.00 horas.

Jesús Antoñanzas nació el 4 de enero de 1966 en Zaragoza.
Enfocado en los derechos humanos y la justicia popular, trabajó en varios países en enfrentamiento, sumidos en inconvenientes como migraciones, asilados o pobreza. Es colaborador de los primordiales medios aragoneses y nacionales, y sus trabajos fueron publicados en las gaceta 'Interviú' o 'Cambio16'.

Antoñanzas ha recibido varios reconocimientos durante su trayectoria, como el Premio Nacional de Fotoperiodismo Fujifilm, en 1994, por su trabajo en el enfrentamiento de los Balcanes; una mención de honor del mismo premio, en 1995, por sus imágenes sobre Ruanda; mención de honor del premio Ortega y Gasset del períodico 'El País', en 2000, por sus imágenes del enfrentamiento de Kosovo; y el premio fotografía Cooperación y Participación de la Generalitat Valenciana, en 2005, por un informe sobre Malawi.

Es creador de los libros y catálogos 'Hijos de la guerra', de 1993, sobre la guerra en los Balcanes; 'Promesa', de 1994, que recopila la verdad popular de Mozambique, tras 30 años de guerra; 'Urgencia Albania', de 1998, sobre el enfrentamiento en Kosovo; 'La mujer de Azuay', de 1999, que relata el efecto de la inmigración en las comunidades indígenas de Ecuador; y, por último, 'Sáhara, El país de arena', en 2003, sobre el pueblo saharaui en su obligado exilio en Argel.

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