• martes 7 de febrero del 2023
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La acusada de matar a Raimundo Medrano lo niega y absuelve a su hermana de asistirle después

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ZARAGOZA, 16 Ene.

La Sección I de la Audiencia Provincial de Zaragoza empezó este lunes, 16 de enero, la visión oral del juicio contra Carmen Villa Fernández, mujer de Raimundo Medrano, fallecido por un tiro el 5 de enero de 2015 en Calatayud (Zaragoza). La acusada de asesinato ha negado ser la autora del tiro y ha exculpado a su hermana, Isabel Villa Fernández, encartada como cómplice. La juez Esperanza de Pedro encabeza el tribunal.

El juicio, que se festeja con un tribunal del jurado, empezó con la intervención de la fiscal, Mónica Vidal, y los abogados de la defensa, quienes se han dirigido al jurado para mostrar sus escritos.

Carmen Villa ha respondido a la mayor parte de las cuestiones de la fiscal. Ha señalado que la noche previo a los hechos, Medrano estuvo en el residencia familiar con 2 mujeres rumanas, le dio una paliza y le mandó a reposar a la habitación del piso de arriba. También ha manifestado que esa noche le había dicho a su marido que iba a llamar a su hijo para contarle que le volvía a maltratar.

Por la mañana, Medrano le llamó y ella salió a la calle a por recetas, pasando por el ambulatorio y una farmacia. A continuación adquirió pan y cinco litros de gasolina, por indicación de su marido, para recortar leña con una sierra eléctrica, ha contado.

Cuando volvió a su casa, siempre y en todo momento según su relato, Medrano le reprochó que le había llamado por teléfono y no lo había cogido, respondiéndole ella que no lo había oído. "Me pegó un bofetazo y me mencionó que con quién había hablado, le dije que con absolutamente nadie y me ha dicho 'te voy a pegar un tiro que te voy a matar", agregando: "A tu hijo no se lo afirmes jamás y si se lo afirmas que se muera tu nieto de cáncer".
Carmen Villa ha asegurado que "jamás" había ido antes a la estación de servicio a obtener gasolina, sino más bien tabaco, acompañada por Medrano.

"Yo no podría decir jamás que le había encontrado fallecido; lo vi en el momento en que estaban las cosas fabricadas, en cama", dijo la acusada, destacando: "Él se encontraba vivo en el momento en que yo llegué", negándose a responder a la fiscal exactamente en qué instante vio que Medrano se encontraba fallecido.

Encontrándose en la vivienda escuchó "el estruendos del tiro" y se quedó "paralizada", sintiéndose "mal", tras lo que fue al dormitorio marital.

También expresó que lo sacó ella sola, "a rastras, envuelto en la manta" y lo dejó en el patio, no en el leñero, como asegura la Fiscalía. "Le doy mi palabra de que lo manejé sola, el temor da mucha fuerza; lo hice yo sola".

Carmen Villa ha proclamado que "la pistola llevaba tiempo en el hogar" y que Raimundo Medrano la tenía ahora en el momento en que han comenzado a convivir. "Nosotros, los quinquilleros, no somos chivatos; esa pistola era de él y de ahí que engañé a la Policía", ha añadido, para enfatizar que el arma "no se había empleado jamás contra absolutamente nadie" y que se guardaba oculta tras un ladrillo, sacándola "un individuo" que no ha reconocido: "Yo no saqué nada".

Asimismo, la primordial acusada ha recalcado que su marido la maltrataba, señalando: "Nosotras no denunciamos y nosotros no nos apartamos", enseñando que lo procuró en una ocasión, marchándose con sus hijos a Guadalajara, donde viven otros familiares y su hermana le ha dicho: "Vete para allí pues afirma que va a ir matando hasta el momento en que aparezcas".

Villa ha reconocido: "Le dije a la pequeña --su hija-- que había sido yo". También se lo confesó a su hijo, quien "se enfadó, lloró, pegó golpes a la pared y me ha dicho: Entrégate a la policía".

"Si hubiera sido cosa de meditar llevar a cabo algo, nunca implicaría a mi familia", ha comentado en referencia a su hermana Isabel, a quien llamó "una o un par de veces" y se presentó en Calatayud por la tarde, acompañándole a una ferretería para obtener plástico de invernadero "para los tiestos". "Mi hermana no ha entrado para nada en mi casa".

Isabel Villa ha aseverado que de las diálogos con su hermana no ha podido inferir si deseaba matar a su marido y que, estando en la casa de sus progenitores, en un pueblo de Guadalajara, le llamó Carmen diciendo que su marido había desaparecido y pidiéndole que le acompañara, con lo que se desplazó a Calatayud en taxi.

La fiscal, Mónica Vidal, aseguró que "Carmen Villa no solo vino organizando, programando y planificando en el tiempo de qué manera ofrecer muerte a su marido, sino aprovechó el instante en que este dormía".

Según su relato, la primordial acusada sacó la pistola, cuya vida "había escondido al fallecido", y se dirigió al dormitorio, apuntando a Raimundo Medrano a la altura de la sien, realizando "un primer intento" de tiro "certero y mortal", pero el arma, ha continuado la fiscal, "no está bien cargada y falla", y "con su paciencia se dirige a otra estancia y regresa nuevamente al dormitorio".

Vidal ha señalado que Medrano era "prácticamente invidente" --lo que Carmen Villa ha negado, aseverando que conducía y cazaba-- y que era "muy ligado de su mujer".

La fiscal ha apreciado la agravante de vínculo, ha subrayado que la desaparición se causó con alevosía, con lo que es un asesinato, y mantuvo la imputación por tenencia ilegal de armas, en tanto que "Carmen Villa adquirió en los bajos fondos" de Zaragoza el arma "y nunca tuvo licencia para su tenencia". Para Vidal, la primordial imputada fue "ejecutora de un tiro único y certero".

Respecto de Isabel Villa, le ha acusado de "intentar asistir", aseverando que su hermana "le llegó a poner en conocimiento su plan preconcebido de acabar con la vida de Raimundo y se lo comunicó", con lo que "podía haber eludido la desaparición de un humano".

Para la Fiscalía "Carmen Villa ha mentido muchas veces", realizando ver que cambió su declaración múltiples, reconociendo los hechos primero y negándolo después. La fiscal solicita 25 años de prisión por asesinato y 15 meses por tenencia ilegal de armas para Carmen Villa y diez años por encubrimiento para su hermana Isabel.

El letrado José María Pedregal, quien representa a Carmen Villa, se mostró "convencido de su inocencia". Ha dado por seguramente "esa persona no se encontraba dormida, sino más bien lúcida", y que la pistola la tenía Medrano, "que fue quien la adquirió".

Pedregal ha negado que hubiese alevosía y ha tildado la investigación policial de "muy deficiente" pues "probablemente halla un exceso de celo", tras lo que ha recordado que Raimundo Medrano era "enemigo público número 2 en la época de Franco", con lo que no era "un hermano de la caridad".

"No fué ella pues metafísicamente fué irrealizable", ha reconocido como el letrado, destacando que la Policía Nacional no halló restos de pólvora en la mano de la primordial acusada, sí en la del fallecido.

En representación de Isabel Villa, el letrado Francisco Javier Reguera ha pedido a los integrantes del jurado que "la liberen de toda culpa", realizando hincapié en que "no tuvo conocimiento previo de ningún plan de ninguna clase", de forma que la fiscal "no tendrá ninguna prueba que acredite eso".

Además, "todo sucedió por la mañana" y "es imposible" que, encontrándose en Guadalajara, su protegida ayudara a su hermana a liberarse del cadáver.

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