• viernes 27 de enero del 2023
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El Museo de Zaragoza moderniza su espacio destinado a la Ilustración y a la Academia

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ZARAGOZA, 27 Dic.

El Museo de Zaragoza ha abierto al público una renovada salón 17, encargada de argumentar el cambio importante que se genera en todas y cada una de las artes desde mediados del siglo XVIII, con la irrupción del pensamiento ilustrado y la creación de las academias. Este instante piensa la separación con el modelo de estudio gremial y la racionalización del gusto por la parte de la élite ilustrada.

El directivo general de Cultura del Gobierno de Aragón, Víctor Lucea, acompañado del directivo del museo, Isidro Aguilera, ha estrenado este viernes la salón, que reúne mucho más de sesenta piezas entre estatuas, pinturas, estampas, dibujos, monedas y libros, de las que prácticamente la mitad se tienen la posibilidad de contemplar por vez primera.

La salón conecta el espacio donde se expone el barroco con las salas dedicadas Goya y su ámbito artístico. En Aragón, esta transición está protagonizada en sus comienzos por 2 instituciones --la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País (1776) y la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis (1792)-- y por 2 individuos --Juan Martín de Goicoechea y Ramón de Pignatelli--. Todos ellos están representados en este espacio nuevo.

El alegato expositivo se articula mediante maravillas artísticas que charlan del nuevo desarrollo de estudio artístico realizado en las academias: copia de dibujos de artistas consagrados, de cartillas de para estudiar a dibujar, copia desde grabados que reproducen pinturas de los enormes profesores o de manera directa de pinturas tomadas como modelos para entrenar el talento de los estudiantes.

El visitante va a poder conseguir dibujos de Pompeo Batoni, Francisco Bayeu, Maella y Salesa, tal como estampas que reproducen proyectos de Rafael y Mengs, grupo que se completa con un aguafuerte de Goya (1778) que versiona al Esopo de Veláquez.

También se expone un óleo representando el calvario de san Erasmo (1790), debido al pincel del valenciano José Vergara cuyo hijo lo obsequió a la Academia de San Luis a fin de que sirviese de modelo para ser copiado.

Un papel definitivo en la implantación de la novedosa estética lo tuvieron los vaciados de yeso de piezas maestras de la antigüedad tradicional, de los que se detallan el Laocoonte y el Apolo Belvedere, 2 mágníficas piezas del siglo XVIII que adquirió Goicoechea para dotar a la escuela de dibujo que patrocinó en Zaragoza. Estas 2 monumentales estatuas fueron restauradas en el Museo de Zaragoza para la ocasión.

El patronazgo de las academias por la parte de la monarquía borbónica queda patente con la exhibición de estampas de Fernando VI con su familia y de Carlos III, cuya figura se fortalece con un especial retrato a la acuarela sobre vitela y con entre los siete libros llenos de ilustraciones de los descubrimientos que el monarca patrocinó en Herculano mientras que fue rey de Nápoles.

Monedas de oro de ocho escudos y medallas con retratos de los borbones se dan a conocer al lado de piezas romanas de enorme formato para patentizar el paralelismo entre los reyes ilustrados y los emperadores romanos.

Puesto que es indispensable para este alegato, se ha restaurado la copia que Narciso Lalana logró en 1821 del retrato de Ramón de Pignatelli y Moncayo, pintado por Goya para la Junta del Canal Imperial de Aragón y desaparecido a lo largo de la Guerra de la Independencia.

Goya asimismo está presente con el dibujo de la cabeza de ángel (1772) que transmite esa asimilación del lenguaje tradicional que empapó al genio aragonés. Acompaña a Goya el autorretrato de su cuñado Francisco Bayeu, en un caso así tocado con un sombrero de ala ancha, una pieza maestra de juventud.

El Museo de Zaragoza, que padeció una profunda rehabilitación de su patio y de su exterior en una actuación sufragada por el Ministerio y donde se invirtió quinientos mil de euros, está asimismo haciendo un cambio de adentro, con la renovación de su exposición persistente.

A esta apertura de la salón de la Academia y la Ilustración hay que sumar la última inauguración, por la parte del presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, de los espacios aplicados al arte gótico. Aquí se muestra una vigilada selección de las piezas maestras de los artistas mucho más relevantes del arte gótico de los siglos XIV y XV, instante floreciente de la civilización en Aragón.

Anteriormente, en 2019 se presentaron las salas dedicadas al Renacimiento. Ubicadas en la primera planta del centro, detallan 40 piezas, de las que 14 no habían sido jamás expuestas previamente, salvo en muestras temporales.

La estatua de Santa Ana, La Virgen y el Niño de Damian Forment, el Retablo de San José, el Retablo de la prisión de manifestados de Jerónimo Cósida o el retrato de Alonso V de Aragón, de Juan de Juanes son ciertas piezas que resaltan de este espacio renacentista, que apostó por una reordenación del alegato.

Asimismo, el Museo de Zaragoza acoge hasta el 22 de enero la exposición 'Aratis. Anatomía de un expolio', donde se detallan los cascos celtibéricos recuperados tras el expolio del yacimiento de Aratis, en Aranda de Moncayo, y que forman parte ahora de la rica compilación de arqueología celtibérica de la sección de Arqueología del centro, tras el complejo desarrollo técnico y multidisciplinar para su análisis efectuado por los especialistas del Museo.

Además, se está haciendo una renovación museográfica de las salas dedicadas a Goya, poniendo de relieve nuevos subrayados y peculiaridades de la obra del pintor.

A esto hay que sumar las 211 estampas de primera edición, propiedad de Fundación CAI, que el centro expositivo recibió en depósito y que tienen dentro grabados de las series de los Caprichos, Desastres de la Guerra, Tauromaquia y Despropósitos.

La compilación goyesca del museo no para de medrar, y exhibe de esto es el óleo sobre cuadro La Virgen con San Joaquín y Santa Ana, dado a entender al público y que prueba el estilo de un Goya joven, pero con plena madurez artística.

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