Crónica Aragón.

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El Cementerio de Torrero celebra 190 años como el camposanto más extenso de Aragón

El Cementerio de Torrero celebra 190 años como el camposanto más extenso de Aragón

El Cementerio de Torrero en Zaragoza celebra su 190 aniversario este martes, conmemorando su apertura en 1834 con la bendición del arzobispo Bernardo Francés Caballero. El recinto ha experimentado un notable crecimiento a lo largo de los años, pasando de 60.000 varas cuadradas a 519.015 metros cuadrados en la actualidad, convirtiéndose en el camposanto más grande de Aragón con cerca de 700.000 personas descansando en sus instalaciones.

Además, el Cementerio de Torrero cuenta con amplias zonas verdes que incluyen árboles, arbustos, fuentes y bancos, ofreciendo diferentes tipos de espacios para el descanso de los fallecidos. El consejero municipal de Urbanismo ha destacado que 300.459 ciudadanos reposan en diferentes áreas del cementerio, con cifras que se han incrementado con el paso de los años.

En cuanto a los servicios prestados, se realizaron 3.781 cremaciones y 2.166 inhumaciones en 2023, con un total de 91 servicios gratuitos por razones benéficas. Los ingresos por tasas también han mantenido una media constante, oscilando entre los 1,6 y 2 millones de euros anuales.

La gestión y mantenimiento de las instalaciones recae en el Servicio de Información y Atención al Ciudadano, con un equipo de 65 trabajadores encargados de asegurar las condiciones óptimas del camposanto. Además, el Cementerio de Torrero alberga monumentos y arte funerario de relevancia histórica, así como los restos de personajes ilustres de la ciudad.

Las capillas y criptas del cementerio, diseñadas por Ricardo Magdalena en 1883, forman parte del conjunto arquitectónico y artístico que lo caracteriza. Además, espacios como el Cementerio Alemán y el Cementerio Musulmán añaden diversidad cultural y conmemorativa al lugar, con servicios específicos para la comunidad islámica y alemana.

El Cementerio de Torrero se distingue también por sus actividades de dinamización cultural, que atraen a centros educativos y fomentan la importancia histórica y social de sus instalaciones. En definitiva, este complejo funerario se erige como un símbolo de memoria y patrimonio en la ciudad de Zaragoza, honrando a sus difuntos con respeto y cuidado.