• martes 29 de noviembre del 2022
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El BOA publica subvenciones por 21,3 millones para la creación de nuevos regadíos

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ZARAGOZA, 15 Jul.

El Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente ha anunciado este viernes, día 15 de julio, en el Boletín Oficial de Aragón (BOA), la tercera convocatoria encuadrada en el plan de choque emprendido por el Gobierno de Aragón en el año 2016, con la meta de terminar proyectos de creación de regadío que llevaban paralizados a lo largo de años por carecer de financiación.

La convocatoria se gestiona en el marco del Decreto 79/2017, de 23 de mayo del Gobierno de Aragón, que estableció un nuevo régimen de subvenciones para ciertas inversiones en temas de creación de regadíos, siendo que la creación de máculas de regadío forma entre las vías mucho más eficientes para la generación de economía endógena y, por consiguiente, de fijar la población en el medio rural.

Además, piensa un claro revulsivo hacia una menor dependencia de los mercados globales en la producción de alimentos, dado el complejo ámbito en todo el mundo de la era postcovid y la guerra de Ucrania que provoca que la producción de alimentos se haya transformado en una cuestión geoestratégica. Todo ello, en un ámbito de cambio climático al que el campo agroalimentario habrá de ser poco a poco más resiliente.

La novedosa política de regadío en Aragón, introduciendo tanto el ámbito de creación como de modernización de regadíos por medio de comunidades de regantes, permitió una inversión en la Comunidad de 552 millones de euros con un acompañamiento público de 274 millones de euros. Todo ello con el horizonte de finalización de las inversiones de 2025-2026.

El Plan de choque, en lo que ha creación de regadío tiene relación, ha permitido la puesta en marcha de un total de 29.260 hectáreas en las tres provincias aragonesas desde 2016. En paralelo hubo una fuerte apuesta por la modernización del regadío ahora existe, con paso de riego por área con eficiencias medias en la utilización del agua en parcela próximas al 50%, a sistemas presurizados (aspersión o goteo), con eficiencias que alcanzan entre el 75 % y el 90%.

En este ámbito sumando los apoyos del propio Gobierno de Aragón desde 2016 y los fondos de restauración Next Generation del Ministerio de Agricultura, se consigue un número de acompañamiento público de 140 millones de euros, con 261 millones de euros de inversión a efectuar por las Comunidades de Regantes, dando permiso el paso a riego presurizado (goteo o aspersión) de un total de 34.750 hectáreas.

La convocatoria se funciona por el principio de concurrencia competitiva, o sea, los proyectos que lleguen a decantarse por la subvención van a ser evaluados basado en un grupo de criterios de puntuación que se establecen en nuestra orden de convocatoria y que tienen la posibilidad de resumirse en los próximos enormes conjuntos: tratarse de zonas declaradas de Interés Nacional, la actividad económica generada en la región, la eficacia en la utilización de la energía y del agua, la innovación tecnológica aportada, tal como asimismo puntos medioambientales y de adaptación al cambio climático.

Los adjudicatarios van a ser comunidades de regantes, que para ser perceptores de la asistencia, van a deber dar un anteproyecto de la obra a realizar, tener concesión de aguas para lograr regar y tener pasado el pertinente trámite de evaluación ambiental. La intensidad de la asistencia va a poder lograr el 50% de la inversión que ejecute la Comunidad de Regantes, con una inversión máxima subvencionable por hectárea de 15.000 euros, y con la peculiaridad de que los pagos de la asistencia se generarán en 25 años, acorde los regantes vayan amortizando la financiación privada que van a deber conseguir para lograr realizar la obra.

Así y ya que el periodo de tiempo de ejecución de la obra es de cinco años desde la aprobación de la subvención, se genera un alto efecto multiplicador de los fondos públicos aportados. Se traduce en un aumento importante de la economía y empleo en el medio rural, tanto en la etapa de ejecución de las proyectos, del posterior amueblamiento de las parcelas y, en su caso, plantaciones frutales y, al final, una exclusiva generación de economía y empleo en las regiones favorecidas ahora en la etapa de explotación de los recientes cultivos. El período límite para la presentación de peticiones va a ser el 8 de septiembre y su resolución se generará antes de terminar este año.

En zonas áridas del valle medio del Ebro, el paso de secano a regadío piensa multiplicar por un aspecto entre 15 y 20 las producciones en función de si el regadío se dedicará a cultivos extensivos o a frutales. En este último caso, el aspecto de generación de empleo región asimismo consigue el aspecto 20 respecto de esas superficies de secano.

Estas cantidades dejan entender el accionar de la consistencia de población en el medio rural aragonés, donde las ubicaciones que se pudieron favorecer del regadío en todo el tiempo son las mucho más activas (Riegos del Aragón y Cataluña, Riegos del Alto Aragón, Canal de Bardenas, y ejes del Jalón, Ebro y Cinca), al paso que el resto del territorio es un desierto demográfico con densidades de población próximas a 5 pobladores por quilómetro cuadrado.

En consecuencia, estas políticas dejan lograr distintos objetivos simultáneos en los ámbitos de la vertebración del territorio rural, de la seguridad alimenticia como propósito geoestratégico y de la adaptación de las ubicaciones mucho más áridas al cambio climático, siendo que Aragón se encuentra dentro de las comunidades autónomas con mucho más área de secanos áridos, con un número de sobra de 600.000 hectáreas de enorme fragilidad productiva que se encuentran al máximo de la viabilidad económica.

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