• martes 7 de febrero del 2023
728 x 90

El 70 % de los incendios en hogares en la provincia de Teruel se generan en otoño y también invierno

img

ZARAGOZA, 6 Dic.

La llegada del frío trae consigo asimismo un mayor número de incendios en casas consecuencia, en su mayor parte, de un mal cuidado de las chimeneas. Sin embargo, asimismo son usuales los incendios producidos por estufas eléctricas y de gas. En Teruel, el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de la DPT atiende, cada otoño y también invierno, una media de 30 anuncios en casas particulares, un número que piensa cerca del 70 % de los incendios que se generan a lo largo de todo el año.

El jefe de intervención de la región Oeste del Servicio de Bomberos de la DPT, José Luis Alejos, explicó que estos anuncios se dan, primordialmente, en casas rehabilitadas en el medio rural "gracias a que en los pueblos es más habitual hallar calderas de leña o fuegos bajos".

Además, el encarecimiento de los carburantes y de la luz ha producido que los hogares tiendan a emplear mucho más este género de calderas en vez de las calefacciones de gas o estufas eléctricas.

Alejos ha señalado que las calderas y fuegos de leña resultan los "mucho más peligrosos por el hecho de que son más difíciles de supervisar". "Una caldera de gas la puedes apagar de un botón pero un fuego no", ha puntualizado.

Si a esto le sumamos que en las "viviendas de los pueblos rehabilitadas se acostumbran a ocultar los conductos de ventilación de las chimeneas con vigas o pilares de madera", las posibilidades de que se genere un incendio incrementan.

Aunque estos conductos acostumbran a estar cubiertos por materiales aislantes, si se genera una fuerte llamarada, estos cilindros se tienen la posibilidad de romper o calentar tanto que seque la madera y ésta empieze a arder a los 2 o 3 días. Además, las combustiones consecuencia de estos picos de calor se identifican por ser realmente lentas y no generar enormes fuegos.

Tal y como indicó Alejos, "lo que ocurre en estas combustiones es que afectan a las vigas que están cercanas a los cilindros y se marchan quemando de a poco hasta el momento en que se desgastan y cede nuestro forjado de la vivienda".

Una de las señales para advertir estos incendios, y que tiende a ser el fundamento primordial por el que los dueños informan al servicio de Bomberos, es el fragancia persistente a quemado en la vivienda. "En estas situaciones, lo que hacemos es realizar orificios en las paredes para sanear las partes perjudicadas y recortar la combustión", ha apuntado Alejos.

Sin embargo, mucho más vale impedir que sanar: "La mayoría de los incendios en hogares se tienen la posibilidad de impedir con un preciso cuidado de los cilindros de evacuación de humos", ha recalcado Alejos.

No solo es esencial adecentar la base de las calderas de leña o de los bajos fuegos, donde quedan las cenizas, sino asimismo es requisito deshollinar la chimenea pues al quemarse la madera, la resina se marcha quedando pegada a las paredes de los cilindros creando una cubierta llamada creosita.

"Esta creosita prende de manera fácil si le consigue una llama alta o en el momento en que se muestra a elevadas temperaturas y es, entonces, en el momento en que se genera esa fuerte llamarada que comentábamos antes y que puede poner en una situación comprometedora el estado de los cilindros", explicó Alejos.

Por último, en los fuegos de leña hay que tomar en consideración otro aspecto: la proporción de leña que se echa al fuego. "Es conveniente ir echando leña de a poco a fin de que el fuego se sostenga, si bien caldee la vivienda mucho más despacio, que echar un montón y hacer un fuego bien difícil de supervisar", ha recordado el jefe de intervención de la región oeste.

Pero no solamente se debe tener precaución con las calderas y fuegos bajos de leña, las estufas eléctricas y de gas son otras de las causas por las que se acrecientan los incendios en las estaciones de otoño y también invierno.

El bombero Alejos hizo ver que con las estufas eléctricas "se debe tener particular precaución por el hecho de que prosiguen siendo una fuente de calor, si bien no haya un fuego como en la situacion de las calderas de leña". Por ello, se tienen que poner lejos de cortinas, muebles de madera y materiales incendiables en tanto que, con el calor que manan, desecan la humedad de los materiales y benefician la combustión.

Además, "estas estufas no se tienen la posibilidad de conectar a cualquier enchufe", ha subrayado Alejos. En las casas logramos hallar de 2 tipos: los enchufes de tierra y los de iluminado. "Los de tierra son los premeditados a aparatos eléctricos con mucho más capacidad, como un secador o una estufa, y están conformados por un cable mucho más, el de tierra, que siendo mucho más gordito, aguanta una mayor proporción de voltios", ha comentado el jefe de intervención.

En cambio, el cable de los enchufes de iluminado es mucho más fino "y es mucho más posible que si se conecta una estufa eléctrica, que demanda varios voltios, se ardiente ocasionando un incendio eléctrico en la pared de la vivienda", dijo el bombero para añadir que lo mismo sucede si estos aparatos se conectan a una regleta "por el hecho de que, en el final, todo va al mismo enchufe".

Por otro lado, las estufas de gas suponen un doble peligro en tanto que tienen la posibilidad de ocasionar tanto incendios como intoxicaciones por inhalación. Alejos enfatizó que para eludir un incendio, la primera recomendación a tener en consideración es espantar la bombona de enchufes, interruptores y fuentes de calor: "Si la bombona se queda abierta o se genera un escape de gas, solo una chispa generaría una llamarada".

Por esa razón, si se sospecha que huele de gas "es esencial no prender luces, revisar si la bombona está bien clausurada y, en caso de que se intente un escape de gas, dejar instantaneamente la vivienda y llamar al 112".

Uno de los socios que tenemos la posibilidad de tener en el hogar para pequeños incendios es un extintor versátil de polvo que, además de esto, son bastante prácticos en frente de fuegos en madera.

Alejos ha expuesto que los extintores se tienen que poner en una región aparente y próxima a una puerta "para eludir desorientarnos con el humo. De este modo, siempre y en todo momento vamos a tener la salida localizada".

Contar con un extintor en la vivienda es una medida de seguridad pero frente a un incendio, lo primordial es dejar la vivienda, si es viable, y llamar al 112. En la situacion de no poder salir a la calle, "hay que aguardar a los bomberos en la habitación mucho más distanciada al fuego con las puertas y ventanas cerradas, el hueco de debajo tapado para eludir que entre el humo, y una lona sobre la boca", puesto que habitualmente es mucho más dañina para la gente la inhalación de humos que nuestro fuego, enseña Alejos.

Finalmente, Alejos ha señalado un último consejo: "Frente a un incendio es esencial procurar sostener siempre y en todo momento la tranquilidad para lograr tomar las mejores resoluciones mientras que llegan los efectivos de bomberos".

Más información

El 70 % de los incendios en hogares en la provincia de Teruel se generan en otoño y también invierno