• domingo 25 de septiembre del 2022
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El 37% de los directivos aragoneses piensa que la economía empeorará el segundo semestre y el 57% que continuará permanente

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ADEA cree que la indecisión y la inflación son el primordial inconveniente

ZARAGOZA, 12 Jul.

El 37 por ciento de los directivos aragoneses piensa que la economía empeorará en el segundo semestre del año, el 57,4 por ciento que se sostendrá permanente y el 5,6 por ciento que va a mejorar, según se desprende del Indicador de Opinión elaborado por la Asociación de Directivos y Ejecutivos de Aragón (ADEA) que corresponden al primer semestre de 2022.

El presidente de ADEA, Salvador Arenere, y el secretario general, José Guillén, dieron a comprender en rueda de prensa el contenido de este estudio, que reúne las respuestas de 216 directivos de la red social autónoma.

Según refleja el Indicador, en el primer semestre de 2022, para el 25,9 por ciento la economía ha empeorado, para el 63 ha continuado permanente y para el 11,1 ha mejorado, al tiempo que hace un año la estimación era de empeoramiento para el 24,14 por ciento, de seguridad para el 41,38 y de mejora para el 34,48 por ciento.

El secretario general de ADEA, José Guillén, ha mostrado que la previsión de mejoraría consigue "el nivel mucho más bajo" desde el instante en que se realiza este Indicador, en el mes de diciembre de 2016.

Por lo que hace referencia al empleo, el 42,4 por ciento respondió que va a empeorar, frente 33,3 que lo creía de este modo en el primer semestre y el 39,08 por ciento hace un año; el 52,5 afirma que proseguirá permanente, afín al 53,3 de hace un año y algo superior al 50 por ciento del primer semestre; y el 5,1 que va a mejorar, bastante menos que el 16,7 por ciento del primer semestre y algo menos que el 7,62 en 2021.

Guillén ha constatado que, en la evolución, predomina la seguridad, pero ha señalado como la previsión de mejora está en la cota inferior de toda la serie.

En en el momento en que a ventas en el mercado interior, el 31,8 por ciento asegura que empeorarán, en oposición al 19,6 por ciento que lo veía de esta manera en los seis primeros meses del año; el 61,2 que proseguirán equilibrados, afín al 62,7 del semestre antecedente, y el 7,1 por ciento que va a mejorar, en el momento en que el primer semestre lo consideraba de este modo el 17,6 por ciento. Hace un año las respuestas eran del 38,46 de empeoramiento, el 46,15 de seguridad y 15,38 por ciento de mejoraría.

En comercio exterior, el 13,1 por ciento los directivos ha opinado que las exportaciones empeorarán, cifra superior al 7,1 del primer semestre; el 82 que proseguirá permanente, en el momento en que en el semestre antecedente era del 68,6, y el 4,9 que van a mejorar, en oposición al 24,3 del primer semestre.

En 2021, las contestación fueron que iba a empeorar para el 34,88 por ciento, que habría seguridad para el 51,17 y mejora para el 13,95. En importaciones, el 30,4 ha presagiado empeoramiento, el 63,3 seguridad y el 6,3 mejora, sobre el 9,9, 75,3 y 14,8 por ciento del primer semestre y el 54,96, 41,55 y 3,49 por ciento de hace un año, respectivamente.

Tanto en el mercado interior, como exterior la seguridad es la tónica predominante, con rápidos descensos en lo que se refiere a empeoramientos y novedades, ha apostillado el secretario general de ADEA.

En la situacion de las comodidades para conseguir financiación, aguardan un empeoramiento el 64,5 por ciento, seguridad, el 32,3, y optimización el 3,2, en el momento en que en el primer semestre estos porcentajes eran del 50, 33,3 y 16,7 por ciento, respectivamente, y hace un año la previsión era del 39,34 en la situacion de quienes preveían adversidades, el 52,46 confiaba en una seguridad de la situación y el 8,2 una optimización.

El secretario general de ADEA ha precisado que la estimación de empeoramiento está en el nivel mucho más prominente desde el momento en que se realiza este Indicador y la mejora está en su instante "mucho más bajo".

José Guillén ha movido varios de los comentarios de los directivos en la encuesta, como la indecisión, un aumento de los costos de producción que ponen en riesgo la viabilidad de ciertas compañías y una inflación que va a suponer caída del consumo y recesión.

Por su parte, el presidente de ADEA, Salvador Arenere, ha manifestado que hay que asumir "un desarrollo inferior al aguardado" y ha considerado que la indecisión se sostendrá mientras que dure la guerra en Ucrania puesto que provoca que los costos energéticos prosigan altos y eso se deriva en un aumento de la inflación.

A su comprender, es una guerra asimismo "económica y logística" por como está conduciendo Rusia "su enorme activo que es el gas", una contienda que está favoreciendo a ese país y asimismo a Estados Unidos, que ha aumentado su venta de este recurso a Europa.

En relación con la inflación, dijo que es "el enorme inconveniente", "absolutamente nadie duda de que va a durar" en el tiempo y con la paridad de dólar y euro se genera una depreciación de este último, y, consecuentemente, "pérdida del poder de compra y de la competitividad en el comercio exterior".

Arenere ha citado asimismo la "colosal deuda" de españa, que se eleva a 1,44 billones de euros, "que ha disparado la prima de peligro y ha obligado al Banco Central Europeo a detallar un mecanismo temporal para resguardar a España y también Italia", que asimismo la tiene alta.

El presidente de ADEA ha estimado que frente a un "encarecimiento real" resulta necesario "flexibilizar" los impuestos tanto para las familias, como las compañías, algo que dijo que es viable ya que el Estado, si bien asimismo vió subir los costos por la subida de costos, está consiguiendo un "enorme aumento" de la recaudación tributaria.

También ha planteado una optimización de la política energética puesto que se adelanta la oportunidad de que el litro de gasolina alcance los tres euros y eso encarecerá el transporte y los costes van a subir por norma general. Además, ha apuntado que importar el gas de Estados Unidos y no de Argelia asimismo es mucho más costoso.

Sobre un viable pacto de rentas, ha comentado que se debe de realizar "bien" por el hecho de que, sino más bien, "se corre el peligro de producir mucho más inflación". Se ha referido, también, a que la novedosa ola de la COVID-19 pone en duda las buenas perspectivas que había para el turismo este verano y puede contrariedad las opciones de desarrollo.

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