• viernes 3 de febrero del 2023
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Aragón no registra ninguna muerte atribuible a golpe de calor, si bien sí incrementan las emergencias y la mortalidad aguardada

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ZARAGOZA, 9 Ago.

El directivo general de Salud Pública del Gobierno de Aragón, Francisco Javier Falo, ha precisado que no se ha descrito en la red social autónoma ninguna muerte atribuible a golpe de calor, si bien las elevadas temperaturas registradas en el mes de junio y julio, en especial en varias semanas, sí se han derivado en un incremento de las emergencias y la mortalidad aguardada.

Así se pronounció en afirmaciones a los medios, con relación a la primera evaluación del Plan de Vigilancia de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud en Aragón.

Falo ha aclarado que es un informe que se hace de forma frecuente desde 2004 y que refleja que éste fué un verano "atípico" por la intensidad del calor y por las secuelas que tuvo en la salud poblacional y el sistema sanitario.

El directivo general ha comentado que más allá de que no hubo muertes por golpe de calor, sí se ha visto un aumento de las nosologías similares con las elevadas temperaturas, con 135 atenciones en emergencias entre el 1 de junio al 31 de julio --hubo 49 en 2021--, de ellas, 85 por golpe de calor o insolaciones, 30 por síncope de calor, nueve agotamientos por calor, cinco por fatiga y el resto, por distintos nosologías, como edemas o calambres.

Falo dijo que estas nosologías tuvieron un mayor encontronazo en los hombres por el género de actividad laboral. Por otra sección, ha sostenido que en las emergencias hospitalarias se realizaron unas 9.500 asistencias por semana, con un destacable ascenso en la semana del 20 al 26 de junio, en el momento en que hubo cerca de 11.000.

Por su parte, el 061 tuvo un pico entre el 18 y el 24 de julio, con 4.123 asistencias por semana en frente de las 2.800 de media de los siete años precedentes.

Falo ha sintetizado: "Las temperaturas extremas no son buenas para la población" y tiene un encontronazo "clarísimo", siendo los mucho más damnificados la gente con algún problema médico previo, tal como mayores y pequeños.

El directivo general ha expuesto que, en su grupo, junio y julio tuvieron temperaturas altas, más allá de que hubo ciertas semanas donde fueron mucho más acusadas, en la situacion de junio, del 13 al 19 de junio y del 11 al 24 de julio.

En junio, hubo un diferencia de temperaturas "muy marcada, de sobra de diez grados con la media en los últimos quince años; eso es una barbaridad", ha detallado. "No es que hayamos mucho más calor, es que tuvimos considerablemente más calor, eso impacta en la mortalidad, en la patología y en la atención a emergencias en la semana siguiente", especificó.

De hecho, "entre los picos de mortalidad que mucho más se puede ver es desde el 19 y 20 de junio, desarrollo se volvió a reiterar en el mes de julio", en la semana de la segunda ola de calor, donde se regresa a generar "otro pico de mortalidad muy acusado" por semana siguiente, en especial en la provincia de Zaragoza y asimismo con un aumento en las atenciones de emergencias y en la detección de patología, ha apuntado el directivo general.

Falo ha aportado el apunte de que las emergencias atendidas por el 061 estuvieron sobre las aguardadas "prácticamente los meses enteros de junio y julio" y se han superado aun las atenciones que hubo en 2020 y 2021, "años de incidencia pandémica en verano altísima" por la COVID-19.

En relación con la mortalidad, indicó que más allá de que es "bien difícil detallar la relación causal, más que nada hasta el momento en que disponemos los datos afianzados, tenemos la posibilidad de patentizar que precisamente subió" y que si hace particular calor una semana "y a la próxima sube la mortalidad".

El directivo general ha añadido: "No tenemos la posibilidad de decir que toda la mortalidad sea atribuible al calor, pero la expresión blanco y en botella" sirve en un caso así, ha comentado, y "naturalmente hay buena parte de la sobre mortalidad que es atribuible al calor", con un modelo que asimismo se da en otro género de situaciones, que piensa que son la gente mayores las mucho más perjudicadas.

Así, por poner un ejemplo, en la ciudad más importante aragonesa, la mortalidad ha incrementado entre los mayores de 64 años en la semana del 18 al 24 de julio, con 188 fallecimientos en frente de los 115 de media de los últimos siete años. En Teruel, se han registrado 22 fallecimientos en frente de la media de 12 y lo mismo sucedió en Huesca, en la semana del 20 al 26 de junio, con 18 muertes de personas de sobra de esta edad en frente de las 12 de media.

El directivo general ha esgrimido que la gente mayores tienen menos aptitud de amoldarse al medio ambiente en relación a la población sana y joven, cuyo organismo se termorregula con relación a la temperatura ambiental, algo que no sucede en la población vulnerable por tener un desarrollo crónico, tomar cierta medicación, tener mucha edad o, a la inversa, tener poca.

Por su parte, en las nosologías atribuíbles al calor, como golpes de calor, se generan en otros conjuntos de edades, "que son frecuentemente las que tienen la posibilidad de estar en edad laboral, desempeñando ciertas ocupaciones en el exterior".

El directivo general ha advertido: "Vamos a tenernos que irnos habituando" y también igual que el mayor pico de mortalidad, "comúnmente, se genera en invierno, relacionado a las nosologías por el frío y a las infecciones respiratorias, en este momento comenzamos a tener consolidado un fenómeno con segundo pico mucho más moderado que el que se genera en invierno, que va relacionado al calor".

"Y ahora observaremos de qué forma se comportan los próximos años y hasta qué punto se marchan cambiando los patrones de enfermar y de fallecer", una cuestión de la que va a haber que llevar a cabo un "análisis mucho más pausado" una vez haya acabado el verano, "pero semeja que es otra vuelta de tuerca y tendremos que llevar a cabo aprendizajes mucho más profundos, hábitos quizá distintas, pues probablemente nos encaramos a un fenómeno creciente".

"Deberemos realizar una exclusiva reflexión y deberemos amoldarnos como sociedad; no solo es un inconveniente de sanidad y salud pública", ha constatado, una vez que en los últimos 20 años, tras la alta mortalidad por calor ocurrida en el verano de 2003 en España y Europa, ésta se había "paliando" por el hecho de que la sociedad se había adoptada a mayores temperatura.

Ha recordado las sugerencias comunes, como son la hidratación, protegerse de las temperaturas extremas, más que nada en los instantes centrales del día, emplear ropa gran, amoldar la nutrición, y ser "increíblemente cautelosos".

Igualmente, ha apelado a remarcar, dentro de lo posible, las redes de solidaridad como sociedad, "que no solo estemos atentos de nosotros, sino más bien asimismo de todos los que nos cubren, que en un instante preciso tengan la posibilidad de ser mucho más atacables a esta situación".

Respecto a las restricciones en la temperatura del aire acondicionado que se han fijado para favorecer el ahorro energético, Falo ha apuntado que el agobio término es menor, cuanto menos diferencia de grados hay al pasar de un espacio a otro.

La Dirección General de Salud Pública ha habilitado en el mes de junio el Plan de acción para la prevención de los efectos de las temperaturas extremas sobre la salud en Aragón, que se extenderá hasta el próximo 15 de septiembre.

El plan tiene como objetivos vaticinar probables inconvenientes para la salud de los ciudadanos relacionados con las ocasiones de calor radical y medir las secuelas de estos sucesos para la salud de la población. Esta idea tiene la colaboración de múltiples departamentos, instituciones y organizaciones y se efectúa en coordinación con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales y también Igualdad.

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