• martes 29 de noviembre del 2022
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ANOVE resalta el papel de la optimización vegetal del maíz para aumentar la eficacia

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ZARAGOZA, 13 Jun.

La Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE) puso de relieve este lune el papel de la optimización vegetal del maíz para aumentar la eficacia.

Según una investigación elaborado por el Instituto Cerdà "la optimización vegetal del maíz permitió aumentar el VAB total a lo largo del periodo de tiempo comprendido entre 1990 y 2017 en 2.742 millones de euros, lo que significa una aportación al VAB total de forma anual en promedio de 101,6 millones de euros por año, siendo mucho más elevada a lo largo de los últimos años del periodo de tiempo".

Además, "sin las aportaciones de la optimización vegetal al cultivo del maíz, el Instituto Cerdà calcula que se hubiese necesitado desde 1990 una media de 44.931 hectáreas de cultivo mucho más todos los años para lograr conseguir la producción que existe de maíz, esto es, el semejante a 64.188 campos de fútbol".

Estas son ciertas conclusiones mucho más resaltadas del informe, el que incluye un completo análisis basado en el cultivo del maíz, y que, por vez primera, cuantifica las aportaciones económicas, sociales y medioambientales que tiene la optimización vegetal en España.

ANOVE eligió la provincia de Zaragoza para enseñar los datos de este estudio. El acto tuvo sitio en Ibercaja Patio de la Infanta de Zaragoza y ha contado con la presencia del asesor de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona Blasco.

Según ha proclamado Olona a lo largo de su intervención "el estudio efectuado es vanguardista en la medida que examina los impactos de la optimización vegetal sobre la sociedad alén de la agricultura y hay que mover todos y cada uno de los sacrificios completados por las compañías a la opinión pública".

El asesor ha añadido que "verdaderamente es necesario una reflexión popular para comprender lo que es la agricultura y trabajar por medio de la optimización para combatir contra las plagas y patologías, el derroche de elementos y al fin y al cabo todos y cada uno de los ejes de la agricultura que tienen un enorme valor para la sociedad como puede ser la seguridad alimenticia".

Por último, --ha señalado Olona-- "entre los objetivos que hay que priorizar es reportar a fin de que la sociedad comprenda mejor qué es y qué piensa la optimización vegetal, por el hecho de que no tenemos la posibilidad de abandonar ella. Además, hay que poner el énfasis en la contribución a la renta de los labradores y este ha de ser una meta de la política agraria de particular relevancia a fin de que el ámbito siga medrando".

Desde los años 90 se han registrado mucho más de 1.000 novedosas variedades de maíz en la Unión Europea, como producto de los adelantos científicos y la inversión en I D promovida por el ámbito obtentor.

En 2019 la inversión alcanzó los 4,2 millones de euros y esta cantidad piensa un promedio del 9 % del volumen de negocio de forma anual que desarrollan las compañías obtentoras en el subsector del maíz en España. Por otro lado, el ámbito trabaja en el avance y optimización de novedosas variedades de semillas y plantas, algo primordial que está en el origen de la cadena de valor de los alimentos.

Cada entre las variedades de maíz, con especificaciones concretas, ha contribuido al incremento del desempeño de este cultivo, que alcanzó a lo largo de la primera mitad del siglo XX una producción media de 1.455 kilos por hectárea; entre los años 1950 y 1967 se causó un aumento de forma anual de 44 kilos por hectárea, y desde este último año, de 193.

Además, según ha señalado la directiva de Posicionamiento Sectorial de ANOVE, Elena Sáenz, gracias la optimización de la obtención vegetal tuvo rincón un aumento de la eficacia del maíz de precisamente el 320% en los últimos 50 años y del 85% en los últimos 30".

Esto, por su parte, "hizo viable, entre 1990 y 2018, una producción agregada en España de 11,3 millones de toneladas de maíz, esto es, el diez,5% de la producción en este periodo de tiempo", un incremento en la producción que, merced a la optimización vegetal, piensa mucho más de 400.000 toneladas cada un año de promedio.

Según la FAO, en lo que se refiere a la producción global, el maíz fue en 2019 el cereal más esencial, 1.148 millones de toneladas y mucho más de 197 millones de hectáreas cultivadas en el planeta. La Organización para la Alimentación y la Agricultura cree que la producción mundial de maíz proseguirá medrando a lo largo del próximo decenio un 16% --prácticamente 200 millones de toneladas-- hasta lograr los 1.315 millones de toneladas en 2029.

Respecto a la evolución de la área cultivada y a los desempeños logrados en este país, Sáenz ha señalado en rueda de prensa que "España sostiene la área de maíz forrajero y exhibe una rápida inclinación en alza en el cultivo y producción de maíz en grano".

Según el Anuario de Estadística del Ministerio de Agricultura, en 2018, el 3% de las tierras arables españolas fueron sembradas de maíz (322.373 hectáreas de maíz en grano y 107.341 hectáreas de maíz forrajero).

Castilla y León nucléa el 24% de la área cultivada y el 23% de la producción de maíz, extendiéndose el cultivo durante 101.959 hectáreas y generando 1.778.128 toneladas de maíz. La prosiguen de cerca la Comunidad de Galicia --con 20% de área y 27% de la producción estatal-- y Aragón --19% de área y 12% de la producción--.

Sáenz ha realzado que "pese a la evolución efectiva del cultivo en los últimos años, a nivel comercial, España es un país importador de cereales y particularmente, de maíz, con unos 8 millones de toneladas de nivel por año según datos de Data Comex".

Nuestro país tiene un acusado déficit de este cereal, puesto que su producción nacional no llega a contemplar las pretensiones internas, forzando a los operadores españoles a asistir a los mercados de todo el mundo para suplir el déficit de producción por medio de importaciones. No obstante, pese al déficit en concepto de producción, España ocupa el top en la producción de piensos compuestos de Europa y está entre los diez países con mayor producción de todo el mundo.

Según apunta el informe Cerdà, el aumento de la producción logrado merced a las novedades en las variedades de maíz "permitió acrecentar los capital de los labradores entre 1990 y 2017 en mucho más de 1.980 millones de euros, lo que piensa el diez% de sus capital a lo largo de este intérvalo de tiempo, esto es una aportación a los capital cada un año en promedio de 73,3 millones de euros por año".

A su vez, a lo largo del intérvalo de tiempo 1990-2017, la actividad en el maíz por la parte de los obtentores vegetales permitió la creación en España de 2.691 cargos laborales cada un año equivalentes, ayudando de este modo al avance y la competitividad rural del campo español y fijando población en los núcleos rurales.

Esta generación de empleo tuvo un encontronazo mucho más concentrado en las Comunidades Autónomas productoras de maíz --Castilla León, Aragón y Galicia--, por su ajustado vínculo con la actividad obtentora, ayudando al desarrollo social y económico en exactamente las mismas.

Aportaciones medioambientales de la optimización vegetal en el maíz
Sáenz explicó a lo largo de su intervención que "la obtención vegetal resulta indispensable para lograr sostener y también aumentar la producción".

Nos podemos encontrar en un contexto de reducción de inputs, demandado por la estrategia europea 'De la granja a la mesa' (From farm to fork) que, al lado de la "Estrategia sobre Biodiversidad para 2030", tienen con una meta común: contribuir al logro de la neutralidad climática de aquí a 2050, realizando superar el presente sistema alimenticio de la UE hacia un modelo mucho más sostenible.

Para ello, --ha recordado Saénz-- se han predeterminado objetivos específicos para 2030, como, por servirnos de un ejemplo, achicar en un 50% del empleo de los fitosanitarios, o en un 20% la utilización de fertilizantes.

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